Caballero Luna: De entre los muertos

Caballero-Luna De entre los muertos

Si tenemos en cuenta los resultados obtenidos, podríamos afirmar que, en general, Marvel Now ha servido más de exitoso experimento artístico en series menores que de éxito comercial para Marvel, puesto que la mayoría de las series incluidas en este evento han acabado cerrando antes o después. Ni siquiera ha ido bien para las series regulares consolidadas, que tampoco es que hayan visto un repunte sustancial de sus ventas. Y del apartado de los eventos mejor no hablar porque tanto Pecado Original como Axis no parecen estar a la altura de las expectativas. Sin embargo, personajes como Hulka, Puño de Hierro, Nuevos Guerreros o el Caballero Luna han podido disfrutar de una breve etapa caracterizada por una calidad que va de lo notable a lo genial.

En el caso de la nueva etapa de Caballero Luna (el séptimo volumen USA ni más ni menos) volvemos a encontrarnos con un personaje al que no siempre se ha sabido sacar partido, pero al que Ellis reduce en su complejidad y reconduce hacia terrenos mucho más simples pero eficaces. Si originamelmente el Caballero Luna venía a ocupar el hueco de Batman en Marvel, con el paso de los años el personaje fue perdiendo el rumbo y acabó convertido en un complejo ser dotado de diferentes personalidades múltiples y cuya cordura se ponía en duda constantemente. Ni siquiera autores como Bendis y Maleev, que tantas alegrías nos dieron en Daredevil, supieron qué hacer con Marc Spector y todo parecía perdido hasta que Warren Ellis y Declan Shalvey comenzaron esta serie.

Como decía, Ellis decide quedarse con la esencia del personaje (el Batman de Marvel) y reconduce al Caballero Luna hacia ambientes urbanos, nocturnos y policíacos, aunque también incluye algunas pinceladas de lo sobrenatural, ya que la relación entre Spector y el dios egipcio Khonshu siempre ha sido otra de las principales características de las etapas previas y el guionista aprovechará esta circunstancia para mostrar algunas de las escenas y facetas más inquietantes de la serie. De esta manera, Ellis enfatiza la vertiente “señor de la noche” del personaje y encontramos al Caballero Luna colaborando estrechamente con el detective Flint, una especie de Comisario Gordon, pero yendo más allá, puesto que no solamente lo hará en su faceta de vigilante, sino también en la del Señor Luna, un asesor de la policía cuyo rol le permite poner en evidencia sus grandísimas dotes detestivescas que, personalmente, me resulta el concepto más interesante de las historias que contiene este tomo. Además, también lo aleja de la sombra de Bruce Wayne al situar al Caballero Luna en una lucha solitaria y en la que ha sustituido por drones a sus viejos aliados, Marlene Alraune y Jean-Paul Duchamp. El hilo argumental, no obstante, está formado por historias independientes y sigue el esquema de la breve etapa de Warren Ellis en Vengadores Secretos, en la que cada episodio contenía una historia independiente. Es importante destacar que este nuevo Caballero Luna no tiene una galería de villanos al uso, sino que, salvo en dos de las historias, son villanos de lo más mundano, aunque en las dos historias más esotéricas pude percibir una influencia de Hellblazer en la que sería interesante llegar a ver al personaje de forma más o menos duradera.

Finalmente, no puedo acabar de comentar este tomo sin mencionar la enorme labor de Declan Shalvey. El dibujante irlandés entiende perfectamente la concepción que Ellis tiene del Caballero Luna y contribuye a asentarla dotando a las historias de un ambiente urbano y noir que dan uniformidad a las diferentes historias. Su dibujo es muy detallado y su narrativa una delicia. Además, la colorista Jordie Bellaire (Bella Muerte) hace una labor excelente, como en todos los trabajos que le he visto hasta el momento.

Espero que Brian Wood, el próximo guionista,y Greg Smallwood, el próximo dibujante, estén a la altura y sepan aprovechar este relanzamiento de un personaje que hace mucho que merece encontrar su sitio dentro del Universo Marvel.

Anuncios

Reto Graymalkin: Informe Primero.

Bueno, pues ya han pasado unos quince días desde que comenzó el reto Graymalkin. No han sido 15 días especialmente tranquilos porque en medio tuvo lugar la TLP-SummerCon y pasé varios días ayudando en la organización de las sesiones de firmas y conferencias y charlas de los autores invitados (Luis Royo, Ken Niimura, David Baldeón, Pepe Larraz, Ero Pinku y Ángel Hernández, entre otros). A continuación dejo por aquí las dedicatorias conseguidas (sólo de Pepe Larraz y Ken Niimura porque, al estar “trabajando”, había que turnarse y tuve la suerte de conseguirlo todo el sábado por la tarde).

NYDO por Pepe Larraz

Nydo por Pepe Larraz

 Soy una Matagigantes 1 Soy una matagigantes2

Dedicatorias de Ken Niimura centradas en Soy una Matagigantes.

 

Bueno, al lío. El reto Graymalkin avanzaba a buen ritmo hasta que apareció una misteriosa caja que aumentó la cantidad de tomos por leer hasta casi 200 (si contamos con los que tengo en la tienda + los de agosto). Muchos son de 4 números e incluso hay algunos de únicamente 2 ó 3. La mayoría no lo son… Bueno, si el reto se consigue, pues bien, si no, no me voy a desanimar desde tan el principio. Al fin y al cabo, lo que de verdad me interesa es la intención de disfrutar con estos cómics.

 Presidentes Muertos

Masacre: Presidentes Muertos.

Guion de Gerry Duggan y Brian Posehn. Dibujo de Tony Moore. La serie de Masacre llega a Marvel Now y lo hace con una historia divertida a ratos (imagino que muchos de los chistes tienen un tono más americano) en la que Masacre tiene que evitar que el plan trazado por los malvados ex-presidentes zombies de los EEUU. Lo mejor del tomo es el dibujo de Tony Moore, co-creador de The Walking Dead y, por lo tanto, dibujante que encaja como un guante en esta historia. Hay unos cuantos gags decentes y otros que, imagino, se entenderán mejor desde la perspectiva de un ciudadano de los Estados Unidos de América.

 Prophet 1

Prophet vol.1: Remisión.

Guion de Brandon Graham. Dibujo de Simon Roy, Farrel Dalrymple, Brandon Graham y Giannis Milonogiannis. Esta serie no es para mí. Sin estar mal, porque me parece un acercamiento a la ciencia ficción tradicional muy lograda, este remake de Prophet me ha encandilado poco. Me ha dejado bastante frío a pesar de que le veo muchas virtudes que a los amantes del género les encantará.

 Cambiar o Morir

StormWatch: Cambiar o Morir

Guion de Warren Ellis. Dibujo de Óscar Jiménez, Michael Ryan y Bryan Hitch. He leído los tomos que recogen el StormWatch de Warren Ellis varias veces y no me canso. Este tomo en particular se centra bastante en los futuros componentes de The Authority, ya que StormWatch Black (Jenny Sparks y compañía) es muy protagonista y, además, se produce la presentación de Midnighter y Apollo, dos de mis personajes favoritos desde hace varios lustros. Ellis en estado de gracia y tres grandes dibujantes acompañándole.

 Archer

Archer & Armstrong: La ira de Eternal Warrior.

Guion de Fred Van Lente. Dibujo de Emanuela Lupacchino y Guillermo Ortego. Probablemente estemos ante una de las series de aventuras más frescas, dinámicas y despreocupadas de los últimos años. Si el dúo protagonista es épico, los invitados de este tomo, con Eternal Warrior a la cabeza, no lo son menos. De verdad, es una de esas series que hay que seguir sí o sí. Divertida hasta decir basta y sin salirse de lo que siempre hemos leído.

 Bloodshot

Bloodshot: Auge y caída.

Guion de Duane Swierczynski. Dibujo de Manuel García, Arturo Lozzi y Matthew Clark. En un primer momento me costó un poco ponerme con esta serie, ya que me recordaba mucho al  Lobezno marvelita. Sin embargo, tras este tomo puedo afirmar que estoy enganchado y deseando leer la continuación. Creo que las series de Valiant tienen un buen nivel en general. A pesar de que me pensé bastante si seguirlas o no, estoy satisfecho por haber tomado la decisión de lanzarme a su universo, del que pude leer algunas cosillas de chavalín.

 Transformers

Transformers: Renacimiento.

Y he aquí otra de esas franquicias que no leía desde que era niño. Durante años he visto desfilar por las librerías especializadas (y por los foros de descarga, todo sea dicho) centenares de cómics de los Transformers que me picaban la curiosidad, pero que por diversas razones no me atrevía a leer. Animado por las buenas críticas de lo que viene a partir de ahora, decidí hacerme con este tomo  y estoy muy satisfecho. Es cierto que el principio se me hizo pesado (tropecientas páginas de diálogo entre Optimus Prime y Megatron que sirven para profundizar mucho en los personajes), pero el resto me parece magnífico.

 ESTE-DEL-OESTE

Este del Oeste: Uno.

Guion de Jonathan Hickman. Dibujo de Nick Dragotta. Hay veces en que algo te encanta y no sabes por qué. A mí me ha pasado algo parecido. Me ha encantado todo, pero no sé hacia dónde va la historia. Con Hickman suele pasarme. Me encanta el proceso y el descubrir poco a poco cuál es su plan. Durante los años de la oposición, frecuentemente dejaba los números de sus 4Fantásticos acumularse y los leía de un tirón. Llegué a leerme hasta 14 números seguidos y era una gozada ver cómo iba tejiendo sus tramas. Imagino que con sus Vengadores será algo parecido, aunque, he de reconocerlo, he perdido un poco el norte con estas series debido a que las leo mes a mes, yo creo… En fin, que no puedo esperar a ver cómo continúa este apocalipsis wertern-futurista. El dibujo es una maravilla.

 Mala Praxis

Witch Doctor: Mala Praxis.

Segundo tomo de esta serie bastante gore y divertida. En general, me gusta y me parece un estilo de terror bastante logrado. Creo que la serie termina aquí, aunque no lo tengo muy claro.

 Nova

Nova Origen y Nova Infinito.

Guion de Jeph Loeb, Zab Wells y Gerry Dugan. Dibujo de Ed McGuinness y Paco Medina. Los dos primeros tomos de la serie protagonizada por el nuevo Nova, Sam Alexander. Loeb hace lo mejor que le sale, presentar personajes o situaciones, y enseguida logras simpatizar con el joven Sam, una especie de homenaje al Spider-Man adolescente, pero en más alocado y cósmico. Creo que, como presentación del personaje y su entorno, el tomo Origen cubre las expectativas de sobra, mientras que en Infinito vamos  logrando conocer mejor al personaje. Espero que no acabe como prácticamente todos los personajes adolescentes que ha creado Marvel en los últimos años, es decir, desbancado por el siguiente personaje adolescente molón y relegado a series menores o la muerte. En el apartado gráfico, McGuinness destaca como el crack que es, aunque Paco Medina le sigue los talones muy de cerca.

 Peter

Coleccionable Ultimate: El mundo según Peter Parker.

Guion de Brian Michael Bendis. Dibujo de David Lafuente. En su momento decidí parar de leer el universo Ultimate tras la infumable saga de Ultimatum, por lo que estoy aprovechando este coleccionable para hacerme con las historias de Ultimate Spider-Man que van desde la mencionada historia hasta la llegada de Miles Morales en la actual serie regular del personaje. Este primer tomo es magnífico. Yo siempre he defendido que lo mejor que ha hecho Bendis es esta serie, seguida de Alias y Daredevil, y tomos como éste me lo confirman. Qué delicia de historia, personajes, villanos, secundarios… Vivir los últimos días del ultimate Peter Parker es un lujo que no pienso desperdiciar.

 thunderbolts

Thunderbolts: Sin Cuartel; Alerta Roja; Infinito.

Guion de Daniel Way y Charles Soule. Dibujo de Steve Dillon, Phil Noto,  Jefte Palo y Gabriel Hernández Walta. Estos no son mis Thunderbolts…pero en 3 tomos se han hecho querer.  La premisa del nuevo equipo de Thunderbolts parecía bastante alejada de la original, ya que ninguno de los personajes protagonista era villano, sino más bien vigilantes o antihéroes, como mucho. Originalmente, me atrajo la idea de volver a ver a Dillon dibujando a Punisher y no pensaba pasar del primer tomo como curiosidad, pero ver a Phil Noto dibujando el segundo tomo me hizo continuar. El tercero lo pillé porque las críticas del trabajo de Soule decían que había una mejora sustancial en la serie y he podido confirmarlo con la lectura. Daniel Way normalmente parece quedarse a medio gas muchas de sus obras y aquí le ha pasado exactamente eso. El grupo empieza a parecerlo tras la marcha del guionista original y Soule no tarda nada en coger el pulso a los protagonistas. Ahora mismo me parece una de esas series que acabaré releyendo en un futuro no muy lejano. A ver cómo sigue. Aunque no sean mis Thunderbolts, éstos molan bastante.

 

Además de estas obras que ya he comentado (y unas cuantas grapas de diferentes series, como Nuevos Mutantes o Alpha Flight), he leído también otras que espero tener tiempo para reseñar individualmente en los próximos días:

  • The Cartoonist de Paco Hernández y Daniel Cardiel
  • Sex: Ese verano largo y duro, de Joe Casey y Piotr Kowalski
  • Némesis, de Mark Millar y Steve McNiven

 

A ver qué tal el próximo informe.

Los Vengadores: La Guerra Interminable de Warren Ellis y Mike McKone

Un hype interminable

La Marvel del siglo XXI es, sin lugar a dudas, la Marvel del hype. Desde que Joe Quesada comenzara sus célebres conversaciones semanales con Newsarama hace ya varios años, la editorial sabe perfectamente cómo calentar motores con sus nuevos proyectos y cómo aumentar las expectativas de los lectores. Jefazos, editores, guionistas y artistas mantienen contacto frecuente con los medios y promocionan sus obras de forma continuada. Es una estrategia que ninguna otra editorial consigue superar y que, a veces, da lugar un marcado desencanto al leer determinadas obras. Esto mismo es lo que me ha sucedido con Los Vengadores: La Guerra Interminable, tomo escrito por uno de mis autores favoritos, Warren Ellis, y dibujado por Mike McKone, que creó unas expectativas que, en mi opinión, no ha llegado a cumplir.

Otro rasgo que caracteriza a la Marvel dei siglo XXI es su extremada popularidad. Gracias al cine, los principales personajes de la editorial son conocidos por la inmensa mayoría de la gente, así que podríamos pensar que este hecho repercutiría notablemente en las ventas y no estaríamos cerca de la verdad en absoluto. La influencia de las adaptaciones realizada por los Marvel Studios, Sony o la Fox no han calado más allá de ciertos cambios estéticos o de carácter que los lectores de siempre hemos aceptado y que, sin embargo, no han atraído más que a un reducido número de nuevos lectores. Obviamente, Marvel es conocedora del filón que tiene en sus personajes y ha decidido que ya es hora de sacar partido mediante una nueva – vieja línea editorial: Marvel Graphic Novels.

Guerra Interminable

Si hace unos treinta años esta línea sirvió para que presenciáramos la muerte del Capitán Marvel o la desgarradora historia de Dios Ama, El Hombre Mata, ahora parece que las novelas gráficas están destinadas a ser un producto más entre todo el merchandising lanzado para aprovechar el éxito de las próximas películas a estrenar, tal y como sucede con los tomos de Scott Pilgrim o los TPBs de The Walking Dead. Prueba de ello es su lanzamiento simultáneo en diferentes países del mundo (como España, Finlandia, Turquía, Alemania, Italia, USA o Brasil) y el hecho de estar protagonizada principalmente por Thor y el Capitán América, cuyas películas se estrenarán en muy poco tiempo, destacando la inclusión de Lobezno, cuyo último film se estrenó hace unos meses. Además, hay que tener en cuenta que Ellis y McKone nos ofrecen un trabajo en el que ambos se esfuerzan por reflejar el mundo cinematográfico vengador, tanto en la caracterización psicológica como en la física e, incluso, en la composición del equipo vengador que pretenderá poner fin a una guerra interminable.

Una guerra descafeinada.

Warren Ellis siempre me ha fascinado con su peculiar visión de los superhombres, situándose a medio camino entre el desprecio más absoluto hacia el género pijamero y una genial interpretación de lo que debe ser un super-hombre. Sin embargo, en esta historia apenas podemos avistar algunos de sus temas recurrentes y escribe una historia plana en todos los niveles. En primer lugar, la amenaza presentada es muy confusa y no llego a entender del todo cómo es que unos demonios (o lo que sea) asgardianos acaban siendo convertidos en  armas de destrucción masiva nazis ni cómo se hace SHIELD con ellos. Por otro lado, las motivaciones de los personajes son inexistentes más allá de las de Thor y el Capitán América, quienes pretenden cerrar historias pasadas. Ningún otro personaje parece estar ahí por una razón que no sea la de haber protagonizado una película y ser reconocibles para el gran público. Sin embargo, tal vez esté aquí el gran acierto argumental de Ellis: se “inspira” directamente de las versiones cinematográficas tanto en la psicología de los personajes como en su interacción, proporcionándonos algunos diálogos realmente buenos (compaginados con otros lamentables, todo hay que decirlo) que elevan la calidad de la historia en muchos momentos. El ritmo de la historia es algo raro y, sobre todo, destaca la sensación de condensación, como si el tope de páginas fuera un lastre que el escritor inglés no pudo dejar atrás. Hay demasiadas ideas poco desarrolladas que transmiten mucha confusión.

Mike McKone tampoco contribuye a crear un trabajo compacto. Al igual que Chris Bachalo, creo que McKone tiene la “habilidad” de rejuvenecer a todos sus personajes y hay historias a las que este estilo no ayudan nada, como es el caso. Además, en esta historia sus expresiones faciales son muy poco acertadas y no es probable que averiguases qué le pasa a un personaje por la cabeza sólo por lo que transmite su cara.

Al valorar esta nueva-primera Marvel Graphic Novel en conjunto, creo que es de justicia decir que su mayor virtud es que puede gustar mucho a los lectores ocasionales atraídos por las adaptaciones cinematográficas (vamos, el target al que se dirigía), ya que se encontrará a los personajes actuando en el mismo rol y el tono “para todos los públicos” de la historia está claramente dirigido para ellos y no para lectores veteranos que estamos disfrutando actualmente de historias tan oscuras como las presentadas en Los Vengadores, Los Nuevos Vengadores, Vengadores: Arena o, sobre todo, en Vengadores Secretos.

 

Iron Man: Extremis por Warren Ellis y Adi Granov

Pocas veces un lector de superhéroes puede presenciar una historia que redefina por completo a un personaje, que lo ponga a punto para encarar los siguientes años de publicaciones y que, además, respete en gran medida el background creado durante años por diferentes autores (aunque, en este caso, esto se deba por la casi total ausencia deliberada de secundarios, lugares y situaciones previas debido a la falta de documentación, a propósito  también, de Warren Ellis al respecto). Eso es lo que ocurrió hace casi 10 años con Extremis, la saga con la que se iniciaba el volumen 4 americano de Iron Man y, en perspectiva, sorprende que la redefinición de Tony Stark siga siendo tan actual hoy en día gracias a la influencia cinematográfica, incluso para quienes, como yo, hayan leído esta obra por vez primera tanto tiempo después.

Iron Man Extremis

En el momento en que Ellis y Granov se hicieron cargo de la serie, la franquicia Vengadora estaba empezando a revolucionar el mercado con las ideas molonas de Brian Michael Bendis. Fue él quien destrozó a Los Vengadores retomando subargumentos más que solucionado en años anteriores y quien los sustituyó por los personajes sobre los que quería escribir en un movimiento que, en mi opinión, habría funcionado mucho mejor si el título de la serie no fuese Los Vengadores. Aprovechando el caos ocasionado por la historia “Vengadores desunidos”, las diferentes series de la franquicia recibieron nuevos equipos creativos para su relanzamiento. El tándem Ellis-Granov prometía mucho, pero lo cierto es que, debido a los retrasos del bosnio, Extremis acabó convirtiéndose en una historia única que dio paso a los Knauf procedentes del ámbito televisivo y que tan poco se lucieron en la serie.

Sin embargo he de reconocer que la lectura de Extremis ha resultado mucho más satisfactoria de lo esperado. Warren Ellis no firma uno de sus mejores trabajos, pero sí que es cierto que un personaje como Iron Man entra perfectamente en el ámbito en el que mejor se mueve el de Essex y supo manejar perfectamente el aspecto más sci-fi y tecnológico con la crítica social y la hipocresía del sistema. Estos tres temas son lugares comunes en la obra de Ellis y resulta agradable comprobar cómo puede dar giros constantes sobre ellos para seguir retratando con fidelidad nuestro mundo. El “virus” Extremis se convierte en una excusa demasiado real y de gran poder destructivo que provoca el cambio de enfoque en Tony Stark hacia un inventor cuyo objetivo es mejorar el mundo empezando por sí mismo, porque Tony Stark puede cambiar, pero poco a poco, claro.

El dibujo de Adi Granov está bien, correcto y visualmente atractivo en su estilo hiperrealista. Puede parecernos bastante estático en muchos momentos, pero su espectacularidad consigue salvar las páginas. Su punto fuerte está en las batallas y escenas de acción, mientras que muchas de las secuencias “tranquilas” o conversaciones resultan sumamente anodinas y poco memorables. Como dato anecdótico, hay que señalar que tardó en elaborar los seis números de la saga 18 meses porque dibujó, entintó y coloreó cada una de las páginas.

En definitiva, Extremis no pasará a la historia por ser una gran historia. Sí que, vista desde hoy en día, gana mucho al resultar evidente su influencia en la redefinición de uno de los personajes clave de la Marvel de los 60 y de la Marvel actual. Su influencia también es importante en el universo cinematográfico de los Marvel Studios, donde no sólo tomaron el diseño de Granov (y al propio Granov) para Iron Man y Iron Man 2, sino que Extremis y su creadora, Maya Hansen, tienen un papel importantísimo en la tercera película protagonizada por Robert Downey Jr.