Factor Nostalgia. Marvel Knights, de Chuck Dixon y Eduardo Barreto.

Texto originalmente publicado en +QCómics el 18 de septiembre de 2006

Daredevil. Punisher. La Viuda Negra. Capa y Puñal. Shang Chi. El Caballero Luna. Luke Cage. Segundones estelares de Marvel. Ocho personajes en busca de un autor que los hiciera brillar a comienzos del siglo XXI. Lamentablemente, no lo consiguieron en esta serie.

Marvel Knights 1 al 15 USA (Julio del 2000- Septiembre del 2001)
Guión de Chuck Dixon
Dibujo de Eduardo Barreto y Mike Lilly (número 14)
Tinta de Klaus Janson (números 1-6) y Nelson de Castro (números 7-15)
Portadas: Joe Quesada

Quizás aún pueda parecer un poco pronto para hablar de “nostalgia” al referirnos a esta serie, pero lo cierto es que estamos ante el más claro ejemplo de que la nostalgia puede llegar a ser usada para vender. Si nos fijamos en los protagonistas de Marvel Knights, veremos a personajes que tuvieron su GRAN momento (en mayúsculas) y que, cuando apareció esta historia, hacía unos años que iban dando tumbos en mayor o menor medida. Incluso, había algunos que estaban bastante desaparecidos. Daredevil tuvo su momento en la etapa Miller. Punisher llegó a aparecerr en casi tantas series al mes como Spiderman, Lobezno o el Motorista Fantasma. La Viuda Negra dirigió Los Vengadores. Capa y Puñal fueron los héroes adolescentes de los 80 (con permiso de los Nuevos Mutantes). El Caballero Luna tuvo su etapa de gloria. Los 70 no se entenderían sin Luke Cage ni Shang Chi. Pero casi todos, a comienzos del nuevo siglo, se encontraban en un punto muerto. Sí, Punisher y Daredevil comenzaban etapas de éxito con Ennis y Kevin Smith/Bendis respectivamente, pero el resto estaba a completa disposición para que se hiciera lo que fuera con ellos. Y eso hizo Chuck Dixon.

Dixon tenía muy buenas intenciones. Quería convertir a este grupo en un reverso urbano y oscuro de Los Vengadores: personajes unidos por las circunstancias del destino que se unen para combatir al mal, aunque no se soporten ni se lleven bien ni, fundamentalmente, quieran hacerlo. Es un grupo tan disfuncional que, por no tener, no tiene ni un nombre (el título de la serie hace referencia a la línea editorial que los enmarcaba y poco más). Sin embargo, las buenas intenciones de Dixon no llegaron a cuajar y su causa creo que está en el mismo germen de la serie.

Chuck Dixon, que confesó que los primeros números de los Vengadores le impactaron en gran medida cuando era un crío, lleva a cabo su particular homenaje a esa etapa en esta serie. Una serie de asesinatos de mafiosos rusos lleva a Punisher a contactar con Daredevil (ya que ambos son amiguísimos y sólo se odian un poquito y tal), que recurre a la Viuda Negra para que le ayude a investigar. Natasha, a su vez, se ha encontrado con Puñal en una Iglesia a la que la atea ex espía ha ido a rezar. Puñal busca a Capa, que está perdido y descontrolado. Por su parte, Shang Chi trata de proteger a su “prima” de unos mafiosos cuando, sin previo aviso, es secuestrada por unos extraños seres. Total, que al final resulta que todo es culpa del troll Ulik de Asgard, que quiere el Cuerno de Ragnahorn, que le permitirá conquistar todos los mundos y que está en posesión de un mafioso. Para evitar que el cuerno caiga en su poder, Punisher y Daredevil, por un lado, y la Viuda Negra, Puñal y Shang Chi, por otro, lucharán contra Ulik y sus tropas. A partir de aquí, el grupo permanecerá unido sólo por una causa: atrapar al Punisher, tal y como Los Vengadores persiguieron de vez en cuando a Hulk en sus primeros tiempos. Un sin fin de incoherencias, vamos.

Punisher, antihéroe y solitario por excelencia, pasa a ser el nexo del grupo, que en su persecución del Castigador tendrá que enfrentarse a otros enemigos que Dixon rescata del limbo, como Zaran, maestro de Armas, que sirve al padre de Shang Chi, cuya cara queda en sombras y no se le nombra porque Marvel ya no tiene los derechos sobre Fu Manchú y, en el fondo, lo mismo da. Además, y mientras Capa sigue descontrolado y atacando a todo tipo de personas, los Marvel Knights participará en uno de los crossovers más inconsistentes de Marvel: Maximum Security. En este crossover, las grandes mentes pensantes de las distintas razas espaciales decidieron convertir a la Tierra en una prisión de máxima seguridad para los criminales extraterrestres y, así, mantener a los entrometidos de los superhéroes terráqueos ocupados y que no metieran las narices en sus dominios. Una idea ¡GENIAL!, ¿eh? Pues Punisher se las vería con uno de estos criminales, al que no conseguiría derrotar, pero para eso estaban los 4 Fantásticos, que pasaban por allí y le echaron una mano. Eso sí, ninguno le reconoció. A un criminal buscado como el Punisher… Para compensar, en el cuarto número, Dixon hace que el Caballero Luna se una al grupo porque… porque pasaba por allí. El Caballero Luna usará sus grandes recursos económicos para ofrecerles a sus compañeros una base secreta, vehículos y medios para llevar a cabo sus misiones.

La primera misión del grupo tras la llegada del Caballero Luna será hacer frente a Capa, el compañero de Puñal, que, ahora sí, está totalmente descontrolado y ni siquiera Tandy Bowen puede hacerle entrar en razón. Por ello, tendrán que recurrir al Dr Extraño, que descubre que la amenaza es mayor de lo que creen. En efecto, el interior de la capa de Capa se ha convertido en una réplica de Nueva York poblada por gente malvada y por algunas víctimas inocentes de Capa, que les ha juzgado indignos y los ha enviado allí. Daredevil, Punisher, la Viuda Negra y el Caballero Luna serán algunas de sus víctimas. Para no contar mucho, todo resultará ser culpa del demonio Pesadilla y Puñal derrotará a su compañero y, de paso, le quitará sus poderes y se los quedará para ella. Además, detienen al Punisher (que se escapará en el siguiente episodio).

Y así llegamos a la última saga de la serie, en la que el Caballero Luna recluta a Luke Cage para el grupo a cambio de un sueldo y una dieta para ropa, ya que Luke no parará de quejarse una y otra vez de que su ropa es hecha a medida, le sale cara y, encima, no paran de rompérsela sus contrincantes. A estas alturas, Dixon ya debía de saber que la serie iba a ser cancelada (tanta genialidad junta, era demasiado para soportarlo), así que se centró en cerrar los cabos sueltos. Por un lado, lo de Shang Chi y Fu Manc… y su padre. Por otro lado, lo de los poderes de Capa y Puñal, aunque esto no lo cierra y creo que no se resolvió en ningún lado.

El grupo sin nombre se reúne para atacar a unos mafiosos. Sin embargo, las cosas se les complicarán cuando descubran que otros cuatro villanos de tercera se han aliado: Lápida (enemigo de Spiderman), Bala, Bengala (enemigos de Daredevil) y Big Ben (antiguo enemigo de Luke Cage). Peligrosísimos villanos, wow. Obviamente, ante tanto poder junto, el grupo cae destrozado (como las ropas de Power Man, para disgusto de Luke) y se salvan a última hora gracias a Puñal, que usa inconscientemente los poderes de Capa y quita de en medio a sus enemigos. Inteligentemente, sus compañeros descubren el secreto de Puñal, pero no tendrán tiempo para hacer nada para ayudarla, puesto que inmediatamente son atacados.

Los chicos del grupo reciben la visita de Zaran y una secta ninja a las órdenes del padre de Shang Chi. Las chicas son atacadas por un señuelo dotado de vida de SHIELD con la forma de Nick Furia, lo que les llevará hasta el Heli Transporte, donde todos y cada uno de los agentes de SHIELD han sido sustituidos por sus copias en SDV. Todo resultará ser culpa de un programa informático llamado OILE al que la Viuda Negra le borra sus archivos aprovechando que ella, como buena ex espía rusa, todavía tiene en su mente los datos para hacerlo (¿?). En la base del grupo, Luke Cage (con la ropa más destrozada aún), DD, Shang Chi y el Caballero Luna resisten como pueden a la embestida de los ninjas y Zaran hasta que los derrotan, aunque el padre de Shang Chi se guarda un as en la manga y hace explotar el edificio de Marc Spector tras la derrota de sus tropas. Pocas páginas después, el grupo se desbanda, dejando al Caballero Luna tullido y arruinado (qué buenos compañeros).

En definitiva, una serie con mucha acción sin sentido, con poca coherencia. Un clarísimo “quiero y no puedo” que fue cerrada y vuelva a abrir con otros autores, el director de cine independiente John Figueroa y el dibujante Alberto Ponticelli. Esta segunda etapa, centrada en Punisher, Daredevil y la Viuda Negra, tampoco debió de tener mucho éxito en los USA (apenas he podido encontrar información, salvo que, creo, sólo duró seis números) y en España no salió debido a las malas ventas del volumen anterior. Lo mejor de este primer volumen, además del excelente dibujo de Eduardo Barreto, idóneo para la serie y para cualquiera de sus personajes (salvo, creo, Capa y Puñal), está en el tratamiento que Dixon hace del Punisher, no obstante, había escrito una etapa bastante importante del personaje. También hay ideas buenas cuyo desarrollo no me termina de complacer, como el descontrol de Capa, que acaba siendo culpa de un demonio, o la interacción de los personajes, que, a veces, hace que dejen de ser ellos mismos, pese a que Dixon sí logra que los personajes actúen como les vemos hacer en solitario.

Leer Marvel Knights me sirvió, por desgracia, para entender que, a veces, el factor nostalgia no sirve para que algo funcione. En aquellos momentos en que la compré, de verdad quería leer otra vez algo de Capa y Puñal, de la Viuda Negra, del Caballero Luna… pero, la verdad, no era esto.

 

Los Vengadores: La Guerra Interminable de Warren Ellis y Mike McKone

Un hype interminable

La Marvel del siglo XXI es, sin lugar a dudas, la Marvel del hype. Desde que Joe Quesada comenzara sus célebres conversaciones semanales con Newsarama hace ya varios años, la editorial sabe perfectamente cómo calentar motores con sus nuevos proyectos y cómo aumentar las expectativas de los lectores. Jefazos, editores, guionistas y artistas mantienen contacto frecuente con los medios y promocionan sus obras de forma continuada. Es una estrategia que ninguna otra editorial consigue superar y que, a veces, da lugar un marcado desencanto al leer determinadas obras. Esto mismo es lo que me ha sucedido con Los Vengadores: La Guerra Interminable, tomo escrito por uno de mis autores favoritos, Warren Ellis, y dibujado por Mike McKone, que creó unas expectativas que, en mi opinión, no ha llegado a cumplir.

Otro rasgo que caracteriza a la Marvel dei siglo XXI es su extremada popularidad. Gracias al cine, los principales personajes de la editorial son conocidos por la inmensa mayoría de la gente, así que podríamos pensar que este hecho repercutiría notablemente en las ventas y no estaríamos cerca de la verdad en absoluto. La influencia de las adaptaciones realizada por los Marvel Studios, Sony o la Fox no han calado más allá de ciertos cambios estéticos o de carácter que los lectores de siempre hemos aceptado y que, sin embargo, no han atraído más que a un reducido número de nuevos lectores. Obviamente, Marvel es conocedora del filón que tiene en sus personajes y ha decidido que ya es hora de sacar partido mediante una nueva – vieja línea editorial: Marvel Graphic Novels.

Guerra Interminable

Si hace unos treinta años esta línea sirvió para que presenciáramos la muerte del Capitán Marvel o la desgarradora historia de Dios Ama, El Hombre Mata, ahora parece que las novelas gráficas están destinadas a ser un producto más entre todo el merchandising lanzado para aprovechar el éxito de las próximas películas a estrenar, tal y como sucede con los tomos de Scott Pilgrim o los TPBs de The Walking Dead. Prueba de ello es su lanzamiento simultáneo en diferentes países del mundo (como España, Finlandia, Turquía, Alemania, Italia, USA o Brasil) y el hecho de estar protagonizada principalmente por Thor y el Capitán América, cuyas películas se estrenarán en muy poco tiempo, destacando la inclusión de Lobezno, cuyo último film se estrenó hace unos meses. Además, hay que tener en cuenta que Ellis y McKone nos ofrecen un trabajo en el que ambos se esfuerzan por reflejar el mundo cinematográfico vengador, tanto en la caracterización psicológica como en la física e, incluso, en la composición del equipo vengador que pretenderá poner fin a una guerra interminable.

Una guerra descafeinada.

Warren Ellis siempre me ha fascinado con su peculiar visión de los superhombres, situándose a medio camino entre el desprecio más absoluto hacia el género pijamero y una genial interpretación de lo que debe ser un super-hombre. Sin embargo, en esta historia apenas podemos avistar algunos de sus temas recurrentes y escribe una historia plana en todos los niveles. En primer lugar, la amenaza presentada es muy confusa y no llego a entender del todo cómo es que unos demonios (o lo que sea) asgardianos acaban siendo convertidos en  armas de destrucción masiva nazis ni cómo se hace SHIELD con ellos. Por otro lado, las motivaciones de los personajes son inexistentes más allá de las de Thor y el Capitán América, quienes pretenden cerrar historias pasadas. Ningún otro personaje parece estar ahí por una razón que no sea la de haber protagonizado una película y ser reconocibles para el gran público. Sin embargo, tal vez esté aquí el gran acierto argumental de Ellis: se «inspira» directamente de las versiones cinematográficas tanto en la psicología de los personajes como en su interacción, proporcionándonos algunos diálogos realmente buenos (compaginados con otros lamentables, todo hay que decirlo) que elevan la calidad de la historia en muchos momentos. El ritmo de la historia es algo raro y, sobre todo, destaca la sensación de condensación, como si el tope de páginas fuera un lastre que el escritor inglés no pudo dejar atrás. Hay demasiadas ideas poco desarrolladas que transmiten mucha confusión.

Mike McKone tampoco contribuye a crear un trabajo compacto. Al igual que Chris Bachalo, creo que McKone tiene la «habilidad» de rejuvenecer a todos sus personajes y hay historias a las que este estilo no ayudan nada, como es el caso. Además, en esta historia sus expresiones faciales son muy poco acertadas y no es probable que averiguases qué le pasa a un personaje por la cabeza sólo por lo que transmite su cara.

Al valorar esta nueva-primera Marvel Graphic Novel en conjunto, creo que es de justicia decir que su mayor virtud es que puede gustar mucho a los lectores ocasionales atraídos por las adaptaciones cinematográficas (vamos, el target al que se dirigía), ya que se encontrará a los personajes actuando en el mismo rol y el tono «para todos los públicos» de la historia está claramente dirigido para ellos y no para lectores veteranos que estamos disfrutando actualmente de historias tan oscuras como las presentadas en Los Vengadores, Los Nuevos Vengadores, Vengadores: Arena o, sobre todo, en Vengadores Secretos.