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Posts Tagged ‘Marvel’

Bajo la lluvia púrpura

6 diciembre, 2015 Deja un comentario

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Me quedan dos episodios para acabar la primera temporada de Marvel’s Jessica Jones. Me cuesta mucho ver más de dos capítulos seguidos porque la manipulación psicológica a la que es sometida constantemente la protagonista por parte de Killgrave, el Hombre Púrpura, me da muy mal rollo y me fascina al mismo tiempo. Es increíble cómo han conseguido plasmar una relación tan enferma, retorcida e insufrible como metáfora de muchas relaciones de pareja que resultan siendo dañinas para ambas partes. Killgrave es, probablemente, el mejor villano visto hasta ahora en las adaptaciones de imagen real de Marvel: complejo, carismático, inquietante, vulnerable, insaciable, retorcido e inclemente. Jessica y su entorno son terriblemente humanos en un mundo de héroes, de invasiones Chitauri y de ciudades que caen del cielo. Y, sin embargo, harán lo imposible por detener a Killgrave, yendo, incluso, más allá de lo correcto. Con esta serie, definitivamente, la Marvel cinematográfica ha llegado a la edad adulta.

Jessica Jones

 

I NEVER WANTED 2 BE YOUR WEEKEND LOVER
I ONLY WANTED 2 BE SOME KIND OF FRIEND
BABY, I COULD NEVER STEAL U FROM ANOTHER
ITS SUCH A SHAME OUR FRIENDSHIP HAD 2 END
PURPLE RAIN. PRINCE.

Vengadores. La Cólera de Ultrón por Rick Remender, Jerome Opeña y Pepe Larraz

2 mayo, 2015 Deja un comentario

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Hank Pym: No te odio. Estoy decepcionado contigo. Quieres hacer daño a la gente.

Ultrón: Sí, eso quiero. ¿Y por qué ha acabado siendo esa mi motivación? ¿Quién me creó para ser así? Pasé años atrapado en una jaula procesando esa misma pregunta. ¿Sabes lo que descubrí? Tus recuerdos.

 

Hank Pym según Rick Remender.

De un tiempo a esta parte, Marvel ha adoptado la costumbre de publicar una novela gráfica original coincidiendo con el estreno de algunas de las películas basadas en sus personajes. (Si deseas saber más sobre esta línea editorial, puedes leer el principio de la reseña que hice hace dos años de La Guerra Interminable, novela gráfica de Warren Ellis y Mike McKone publicada meses después del estreno de Los Vengadores y con las películas de Thor: El Mundo Oscuro y Capitán América: El Soldado de Invierno a la vista.) Por lo tanto,  cuando en la San Diego Comic Con del 2014 Marvel anunció La Cólera de Ultrón muy pocos fueron los sorprendidos de que su publicación tuviera lugar unas semanas antes del estreno de Vengadores 2: La Era de Ultrón, la segunda y última película de Joss Whedon sobre estos personajes. Al guion estaría Rick Remender, artífice de Imposibles X-Force o Vengadores Secretos, y al dibujo su compañero de X-Force, Jerome Opeña, y el español Pepe Larraz.

Rick Remender ha comentado que siempre ha tenido una gran fascinación por Hank Pym que comenzó con su época de coleccionista de Tales of Astonish y que, tras haber escrito al personaje en Vengadores Secretos, ha aprovechado esta historia para mostrar otra versión del personaje y profundizar en su personalidad y sus motivaciones. Rick Remender describe la personalidad torturada de Pym como una búsqueda infructuosa de aprobación ante sus iguales para conseguir el respeto que cree que merece y nunca ha conseguido. Coincido bastante en este punto de vista sobre el personaje y creo que hay momentos geniales a lo largo de esta obra en los que Remender plasma casi a la perfección los grandes traumas de Pym y cómo éstos se han convertido en el legado que le ha dejado a Ultrón, su “hijo”. No obstante, hay que reconocer que el Hank Pym de esta historia poco o nada tiene que ver con el que hemos ido viendo evolucionar en los últimos años a manos de Dan Slott en Academia Vengadores, por ejemplo, por lo que queda en el lector el aceptarle en su nuevo rol, en el que no duda en exterminar a los seres dotados de inteligencia artificial porque no los considera seres humanos, sino cosas. Por tanto, el rol de Pym es muy controvertido y vamos viendo cómo se va deshumanizando a lo largo del tomo hasta llegar a las trágicas consecuencias finales del plan de Ultrón.

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Familias disfuncionales

La Cólera de Ultrón presenta un tema bastante recurrente en los cómics de superhéroes de los últimos tiempos: la caída y redención de un héroe. Desde luego, Marvel quizás esté abusando de este tema, pero, en esta ocasión, creo que Remender cumple bastante bien y nos ofrece lo habitual en él: un montón de acción con personajes llevados al límite y, para equilibrar, unas cuantas escenas en las que va mostrando las razones que llevan a los personajes a actuar de la manera en que lo hacen. Vamos, lo normal en el género de los superhéroes, pero bien hecho. Así consigue que lo que podría haber quedado en una monumental pelea entre Los Vengadores y uno de sus mayores enemigos se convierta en una historia centrada en la relación paterno-filial de Pym y Ultrón, por un lado, y Ultrón y La Visión (en menor medida), por otro. Al acabar la historia la idea que prevalece es que Ultrón representa la respuesta  y la solución para todas las frustraciones de Hank Pym y que, por esta razón, de forma inesperada se ha convertido en su herramienta para poner fin a sus crisis y a quienes se las causan, por lo que nunca se producirá la derrota total de Ultrón mientras Pym siga siendo un desgraciado, como se intuye en la última página de la obra. En esto se diferencia de La Visión, cuyo “padre” no ha llegado a ejercer la influencia necesaria sobre él como para mantener una relación tan intensa y un vínculo tan definitorio en el personaje , que quedó desligado de Ultrón hace mucho.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la alineación de Vengadores escogida por Remender representa también el legado, familiar o no, dentro de Marvel. Por un lado, tenemos a Thor y al Capitán América, sucesores de los héroes originales y, en el caso de Sam Wilson, una de las personas más cercanas a Steve Rogers. Por otro lado tenemos a la Bruja Escarlata y a Mercurio, cuyos lazos familiares han llenado páginas y páginas durante décadas, las más recientes en la serie Axis, también escrita por Rick Remender. El Dientes de Sable post Inversión (también en Axis) simboliza el legado de Lobezno y también se jugó durante años con que estuviera potencialmente vinculado familiarmente con Logan. Por último, la Avispa, Visión y Iron Man son lo más cercano a una familia para Pym: su ex-mujer, su “nieto” y su mayor referencia y aspiración profesional. Desconozco si la alineación (que, por otra parte, coincide mucho con la de los Poderosos Vengadores) fue elegida por estos vínculos familiares que conlleva, pero, cuanto menos, me ha resultado curioso comentarlo.

Consideraciones finales

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En conjunto, La Cólera de Ultrón es una obra correcta con algunas pinceladas tan interesantes como previsiblemente polémicas en relación a cómo concibe Hank Pym el mundo. Me ha gustado mucho la batalla inicial con ese grupo tan setentero, aunque no sé muy bien cómo encontrar hueco en la continuidad la historia posterior teniendo en cuenta que desde la época en la que transcurre la primera batalla hasta el momento en que comienza la obra hay decenas de apariciones de Ultrón que se contradicen con el encierro espacial. Este hecho, y algunos más, llevaron a pensar que esta historia tenía lugar tras las Secret Wars de Hickman, aunque imagino que si es la primera historia que transcurre tras el final de las nuevas guerras secretas y pertenece a la línea temporal que surja de ellas lo averiguaremos con el tiempo.

Opeña y Larraz se complementan perfectamente a los lápices de la obra. Desconozco por qué no se encargó solo uno de ellos del dibujo, aunque imagino que sería cuestión de plazos o mala previsión por parte de la editorial, pero el hecho de que Larraz se adapte al estilo de Opeña evita que exista un bajón en la valoración global de una obra que habría ganado bastante si hubiese sido realizada por un único artista, fuera el que fuera. Y es que, a pesar de todo, hay páginas espectaculares, con un marcado carácter cinematográfico y que resultan visualmente estimulantes.

Axis: el no-evento

5 abril, 2015 1 comentario

Todos los lectores llegamos alguna vez a ese momento en el que uno de los escritores que admiras te decepciona y eso es lo que me ha ocurrido a mí con Rick Remender tras la lectura del evento Axis. Concebido inicialmente para poner punto y aparte a algunas de las tramas planteadas en Imposibles Vengadores, esta miniserie en la que se producía un nuevo crossover entre Vengadores y X-Men ha resultado estar muy por debajo de las expectativas que me despertó inicialmente.

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Spoilers si no has leído la saga.

Desde la creación de Imposibles Vengadores, Remender fue planteando una serie de cabos sueltos que parecían confluir en algún punto. Así, por un lado, nos intrigó con el misterio de Cráneo Rojo, Onslaught y el cerebro robado de Charles Xavier para luego dejar en el aire la trama durante bastantes meses en los que se centró en la saga de los hijos de Apocalipsis. En Axis vuelve a utilizar estos argumentos como punto de partida y el temible Onslaught Rojo  se nos presenta como la amenaza antimutante definitiva. Genosha se convierte en un campo de concentración y la Patrulla X y Los Vengadores unen sus fuerzas para detener los planes de Onslaught de exterminar la raza mutante en una batalla en la que el nivel de peligro hará que los héroes se tengan que ver ayudados por diversos villanos. Al acabar, Evan Sabahnur se convertirá en Apocalipsis y los villanos y los héroes invertirán roles debido a un hechizo que el Doctor Muerte y la Bruja Escarlata lanzan para derrotar a Onslaught Rojo. El resto de la historia consistirá en ver cómo los héroes se van volviendo cada vez más oscuros y peligrosos y cómo los supervillanos tienen que salvar el día. Casi se puede llegar a pensar que es una especie de versión light y bastante poco atractiva de la saga Maldad Eterna que algunos meses atrás Geoff Johns y David Finch habían realizado en DC. Finalmente, tal y como era previsible, la mayoría de los villanos y héroes vuelven a ser ellos mismos salvo un par de excepciones para darle vidilla inicial al nuevo volumen de Imposibles Vengadores. Ah, sí, y luego está lo de Wanda, Pietro y Magneto que me da una pereza tan grande que ni lo voy a comentar.

Fin de Spoilers.

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Previsible, simple, sin sentido, innecesario, los personajes fuera de su cliché para volver a él con facilidad… Como todo macroevento, Axis peca de grandilocuencia y no llega a ofrecer lo que prometía. Axis no aporta nada novedoso, salvo resolver las tramas de Cráneo Rojo y Apocalipsis y servir como punto de partida para el nuevo volumen de Imposibles Vengadores del propio Remender. Es más, se podía haber acabado en el tercer número y todo habría sido mejor y más coherente con la historia previa, ya que habría resuelto la subtrama del cerebro de Charles Xavier y habría presentado en sociedad al nuevo Apocalipsis, dando punto y final al primer volumen de Imposibles Vengadores. Todo lo que sigue a partir de ahí llega a ser bochornoso por momentos y no parece digno de alguien capaz de escribir Ciencia Oscura.

La saga está dividida en tres libros (Supremacía Roja, Inversión y Nuevo Desorden Mundial) y dibujada por varios artistas como Adam Kubert, Leinil Francis Yu, Terry Dodson y Jim Cheung. Todo eso en 9 números debido a la cadencia semanal de los mismos. A pesar de que los cuatro son buenos dibujantes y me gustan  bastante, la realidad es que el que ni siquiera haya dibujado un “libro” cada uno ha restado cohesión al conjunto y da el aspecto de ser una historia poco cuidada por la editorial. Además, hay algunas páginas que, por decirlo suavemente, no están demasiado trabajadas, supongo que por las ajustadas fechas de entrega o por la legión de entintadores, que no favorecen nada los lápices.

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La razón por la que Axis pasa por ser una de las historias más inclasificables que he leído en mucho tiempo la desconozco y creo que Rick Remender sigue siendo capaz de ofrecer mucho más. No tengo muy claro qué esperar del próximo evento Marvel, pero sí que ansío que este declive en los eventos que llevamos soportando varios años acabe cuanto antes con las Secret Wars, que están ya tan cerca y que tanto revuelo han montado. Creo que si hay algo que resetear, rebootear, finiquitar, enterrar y olvidar en el Universo Marvel que salga de las Guerras Secretas es esta tendencia a dar más importancia de la debida a historias que probablemente habrían resultado mejores si hubiesen quedado contenidas dentro del subuniverso en el que se gestaron, sin la presión de ser un macroevento editorial y destinada a los lectores habituales. Estos no-eventos no suman nada creativamente, es más, restan. Así que, por favor, Marvel, basta ya de macroeventos. Déjanos disfrutar.

Todo sea por no volver a tener a un “KLUH” en nuestras vidas.

Caballero Luna: De entre los muertos

28 diciembre, 2014 Deja un comentario

Caballero-Luna De entre los muertos

Si tenemos en cuenta los resultados obtenidos, podríamos afirmar que, en general, Marvel Now ha servido más de exitoso experimento artístico en series menores que de éxito comercial para Marvel, puesto que la mayoría de las series incluidas en este evento han acabado cerrando antes o después. Ni siquiera ha ido bien para las series regulares consolidadas, que tampoco es que hayan visto un repunte sustancial de sus ventas. Y del apartado de los eventos mejor no hablar porque tanto Pecado Original como Axis no parecen estar a la altura de las expectativas. Sin embargo, personajes como Hulka, Puño de Hierro, Nuevos Guerreros o el Caballero Luna han podido disfrutar de una breve etapa caracterizada por una calidad que va de lo notable a lo genial.

En el caso de la nueva etapa de Caballero Luna (el séptimo volumen USA ni más ni menos) volvemos a encontrarnos con un personaje al que no siempre se ha sabido sacar partido, pero al que Ellis reduce en su complejidad y reconduce hacia terrenos mucho más simples pero eficaces. Si originamelmente el Caballero Luna venía a ocupar el hueco de Batman en Marvel, con el paso de los años el personaje fue perdiendo el rumbo y acabó convertido en un complejo ser dotado de diferentes personalidades múltiples y cuya cordura se ponía en duda constantemente. Ni siquiera autores como Bendis y Maleev, que tantas alegrías nos dieron en Daredevil, supieron qué hacer con Marc Spector y todo parecía perdido hasta que Warren Ellis y Declan Shalvey comenzaron esta serie.

Como decía, Ellis decide quedarse con la esencia del personaje (el Batman de Marvel) y reconduce al Caballero Luna hacia ambientes urbanos, nocturnos y policíacos, aunque también incluye algunas pinceladas de lo sobrenatural, ya que la relación entre Spector y el dios egipcio Khonshu siempre ha sido otra de las principales características de las etapas previas y el guionista aprovechará esta circunstancia para mostrar algunas de las escenas y facetas más inquietantes de la serie. De esta manera, Ellis enfatiza la vertiente “señor de la noche” del personaje y encontramos al Caballero Luna colaborando estrechamente con el detective Flint, una especie de Comisario Gordon, pero yendo más allá, puesto que no solamente lo hará en su faceta de vigilante, sino también en la del Señor Luna, un asesor de la policía cuyo rol le permite poner en evidencia sus grandísimas dotes detestivescas que, personalmente, me resulta el concepto más interesante de las historias que contiene este tomo. Además, también lo aleja de la sombra de Bruce Wayne al situar al Caballero Luna en una lucha solitaria y en la que ha sustituido por drones a sus viejos aliados, Marlene Alraune y Jean-Paul Duchamp. El hilo argumental, no obstante, está formado por historias independientes y sigue el esquema de la breve etapa de Warren Ellis en Vengadores Secretos, en la que cada episodio contenía una historia independiente. Es importante destacar que este nuevo Caballero Luna no tiene una galería de villanos al uso, sino que, salvo en dos de las historias, son villanos de lo más mundano, aunque en las dos historias más esotéricas pude percibir una influencia de Hellblazer en la que sería interesante llegar a ver al personaje de forma más o menos duradera.

Finalmente, no puedo acabar de comentar este tomo sin mencionar la enorme labor de Declan Shalvey. El dibujante irlandés entiende perfectamente la concepción que Ellis tiene del Caballero Luna y contribuye a asentarla dotando a las historias de un ambiente urbano y noir que dan uniformidad a las diferentes historias. Su dibujo es muy detallado y su narrativa una delicia. Además, la colorista Jordie Bellaire (Bella Muerte) hace una labor excelente, como en todos los trabajos que le he visto hasta el momento.

Espero que Brian Wood, el próximo guionista,y Greg Smallwood, el próximo dibujante, estén a la altura y sepan aprovechar este relanzamiento de un personaje que hace mucho que merece encontrar su sitio dentro del Universo Marvel.

Reto Graymalkin. Informe Tercero.

1 septiembre, 2014 2 comentarios

Segunda quincena de agosto. Mes de hacer el vago por excelencia. En realidad no he tenido mucho tiempo para hacer el vago, aunque pueda parecerlo por las pocas lecturas que he hecho.

Entre el martes 19 y el sábado 23 estuve en Madrid de vacaciones. Tuve la genial suerte de estar con mis tres grandes amigos bloggers, Yota, Oneyros y Katamotz, que se han convertido en mi familia madrileña y me acompañan a todas partes y me llevan a un montón de sitios que sólo los habitantes de la ciudad pueden conocer (y además, hablamos tanto por whatsapp que no nos da casi ni tiempo a echarnos de menos aunque nos veamos de año en año). Fue un viaje genial, en el que además he conocido a Mike, con quien sólo había coincidido brevemente en algún Expocómic, y he tenido la suerte de coincidir casi todas las noches con Harry, otro buen amiguete con quien charlar en el hostal hasta las tantas aprovechando mi jetlag. Estas vacaciones las quería, básicamente, para cambiar de aires, frikear y comprar material atrasado. Y todo eso se ha cumplido. En el lado económico, hay que señalar que Madrid está lleno de ofertas. Grapas a 1€, tomos rebajados, 5 tomos a 18€ y cosas así… Total… como unos 110€ gastados + otros 30 en pelis tiradas de precio. Un buen porrón de cómics para casa, pero un enorme porrón. Podría haber sido peor. La verdad es que fueron unos días fantásticos, con muchas risas, muchos temas recurrentes, muchas coñas recurrentes, acuñar el término “Frikster” (el que era friki antes de que estuviera de moda ser friki), ver Los Guardianes de la Galaxia en VOSE, ver el musical El Rey León y disfrutarlo como si tuviera 12 años… Ya tengo ganas de volver.

En Madrid también tuvo lugar la conferencia “Los cómics como herramienta didáctica” que impartí en la Fnac Castellana. No hubo mucha gente (lo normal de Madrid en agosto) y, aunque al principio me puse nervioso, creo que luego salió bastante bien. No sé si logré explicar exactamente que el cómic es una grandísima herramienta para encarar las exigencias de la educación del siglo XXI, pero, si no fue así, al menos espero que fuera amena.

 

Al lío, mis lecturas:

Las grapas de agosto.

Ya finiquitadas, Superior Spider-Man es lo mejor del mes, junto a la Nueva Patrulla X de Bendis, Los Poderosos Vengadores de Al Ewing y Los 4F de Robinson. Para mí, estas tres últimas series son de una calidad totalmente inesperada. Jamás pensé que pudieran gustarme tanto cuando se anunciaron. Puestos de honor para Thor de Aaron y el Capitán América de Remender.

Masacre Pulp

Masacre Pulp

Guion: Adam Glass y Mike Benson. Dibujo: Laurance Campbell. Cuando Marvel comenzó con su línea Noir, me pareció una buena idea. Esperaba que pudieran llevarla a cabo de forma inteligente y enfocándola hacia un público más adulto, para que las historias no fuesen demasiado sosas y dieran buena cuenta del género noir. Asimismo, cuando vi anunciado esta versión pulp del mercenario bocazas le vi muchísimas posibilidades. Para empezar, se alejaba del período de entre guerras y se sumergía en los comienzos de la guerra fría, con todo lo que eso implicaba: peligro atómico, amenaza constante, políticos y militares endurecidos, espías, mercenarios, proyectos secretos… Además de por tener un apartado gráfico muy sobrio, esta historia destaca por un guion en el que el tándem de guionistas aprovechan cada página de estos cuatro números al máximo y nos proporcionan una lectura en la que están presentes los elementos más característicos de Masacre (su enfermedad, sus personalidades múltiples, su facilidad para romper la cuarta pared, sus secundarios más característicos, sus planes locos pero exitosos… ), pero totalmente adaptados para que tengan la importancia justa y nada estrambótica en una historia que recuerda a las películas de James Bond. Una grata sorpresa.

X-O manowar

X-O Manowar. Planeta Muerte.

Guion: Robert Venditti. Dibujo: Cary Nord y Trevor Hairsine. Creo que le ha costado mucho, pero esta serie ha conseguido despegar al fin. Quizás es la serie que menos me atrae del universo Valiant, a pesar de que Cary Nord es uno de mis dibujantes favoritos, y a Venditti le ha llevado demasiado tiempo hacer que sintamos algún tipo de empatía por el visigodo Aric de Dacia. Sin embargo, en Planeta Muerte vemos crecer al personaje y llevar la guerra hasta el mundo natal de sus captores, convirtiéndose en el líder de la revolución de los esclavos. El final del tomo parece que puede proporcionar un nuevo landscape a la serie y espero que estos cambios sean bien aprovechados, a pesar de que lo próximo para el personaje imagino que estará relacionado con el crossover Harbinger Wars publicado este mes. Por otro lado, he de confesar que en este tomo Cary Nord me ha dejado frío. Hay un cambio en su estilo que no me ha terminado de gustar.

Seconds

Seconds.

Guion y dibujo: Bryan Lee O’Malley. Scott Pilgrim vs The World es una de mis historias favoritas. Me pareció una genialidad. Por esa razón, esperaba con muchas ganas este Seconds, que no defrauda. O’Malley aprovecha para potenciar todos aquellos recursos característicos de su obra anterior, como la forma en que presenta a los personajes, la interacción entre la protagonista y el narrador omnisciente, la narrativa o el elemento fantástico. Quizás lo que más me gustaría destacar es cómo la narración te atrapa hasta el punto de hacerte leer la obra del tirón, avanzando la lectura a gran velocidad y aprovechando al máximo las páginas en el que, por cierto, la calidad del dibujo y del color destacan especialmente. La historia es también más madura y se centra en la crisis vital de una casi treintañera que ve cómo sus sueños no se realizan como ella quiere, una historia con la que me pude idenfiticarme perfectamente y que me hizo pensar qué habría escrito yo en la libreta de errores si se me hubiera dado esa oportunidad hace un par de años. Mientras que Scott Pilgrim tenía un ritmo más de videojuego, el de Seconds recuerda más al de una película indie. En el lado negativo, los personajes secundarios te dan bastante igual y no son tan carismáticos como los de Scott Pilgrim (salvo excepciones) seguramente por la menor extensión de la obra. Además… Katie me pareció bastante odiosa en gran parte de la trama, pero, pese a todo, consiguió interesarme por su historia.

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Riesgo Suicida: El rencor de la guerra.

Guion: Mike Carey. Dibujo: Elena Casagrande. Últimamente me ha dado por leer acercamientos al género de los superhéroes que se desvían de las historias más tradicionales y BOOM Studios! me ofrece la posibilidad de hacerlo. Tras Supurbia y DeathMatch, llega el turno de esta serie, que, como las anteriores, . En este caso, quise probar con Riesgo Suicida por dos razones: Mike Carey y porque la historia presentaba un mundo en el que los villanos campaban a sus anchas y eran los policías los que debían detenerlos al coste que fuera. Dado que no he leído series como Gotham Central o AIDP me pareció que este tomo podría servir para irme metiendo poco a poco en una serie ambientada en estos términos y, además, de la mano de un guionista que no me suele defraudar. Entre las virtudes de la serie destaca el ritmo frenético con el que transcurre la historia, que cambia de escenario en cada número y amenaza con tener un tono muy global. Otro de los elementos llamativos son los diálogos, ya que delimitan las personalidades de los personajes a la perfección. La mezcla de géneros (policíaco y superheroico) también está lograda y me intriga mucho saber cómo piensa continuar la historia Carey. Como pega, he de decir que me parece que el guionista acaba muy pronto con la premisa, o al menos es lo que se intuye a lo largo de este arco argumental, aunque también es cierto que Carey ha dicho que la trama se irá complicando y que tiene planes a muy largo plazo. El dibujo de Elena Casagrande potencia la fluidez narrativa y destaca en las expresiones faciales, aunque flojea en fondos y anatómicamente en algún momento. En todo caso, realiza un trabajo más que bueno.

MiracleMan

MiracleMan: El sueño de volar

Guion: El guionista original anteriormente conocido como Alan Moore. Dibujo: Garry Leach, Alan Davis. Por fin llega a España Miracleman, una serie que muchos podemos disfrutar por vez primera a pesar de haber escuchado hablar de ella desde hace más de 20 años, como es mi caso. Aunque sea una obra inicial, Alan Moore no decepciona en este primer tomo y sorprende con un tratamiento adulto y oscuro del superhéroe tomando como punto de partida las historias del MarvelMan de los años 50.  Uno de los mayores logros es reinterpretar los códigos del género superheroico y, sobre todo, de lo que significa ser un superhéroe. Hay momentos sorprendentes, como la historia del verdadero origen secreto, que me cogió totalmente desprevenido y me parece una genialidad, y hay situaciones que imagino que a los lectores de la época tuvieron que hacerles alucinar en colores, como los temores de Mike Moran ante el hecho de que MiracleMan haga todo mejor que él. Moore quita al superhéroe todo su heroismo y todo su glamour para presentarnos a un ser súper poderoso al que nadie conoce, que  no tiene verdaderos (archi)enemigos, que debe combatir contra el que había sido su sidekick y cuyo alter ego cuestiona continuamente si debería permitir que MiracleMan ocupara su lugar o no, puesto que la frustración que siente ante la superioridad de su otro yo es mayor que la certeza de que MiracleMan es necesario para el mundo. En el apartado gráfico, tanto Garry Leach como Alan Davis hacen un trabajo genial y, aunque no pueda disfrutar la obra con su coloreado original, creo que Steve Oliff hace un trabajo de altura. Desde luego, ya tengo ganas de leer los próximos dos tomos y, a continuación, releer la historia completa.

Poca cosa en esta quincena en cuanto cantidad. Ahora mismo tengo a medias el tercer tomo de Next Men de John Byrne, del que si no pasa nada, debería hablar en 15 días. Para los próximos días intentaré comentar algo de Orange is the New Black, Orphan Black y varios tomos leídos este verano que me gustaría comentar de forma individual. A ver si la vuelta al curro, con los desquiciantes primeros días del curso, me dejan tiempo.

Factor Nostalgia. Marvel Knights, de Chuck Dixon y Eduardo Barreto.

5 diciembre, 2013 1 comentario

Texto originalmente publicado en +QCómics el 18 de septiembre de 2006

Daredevil. Punisher. La Viuda Negra. Capa y Puñal. Shang Chi. El Caballero Luna. Luke Cage. Segundones estelares de Marvel. Ocho personajes en busca de un autor que los hiciera brillar a comienzos del siglo XXI. Lamentablemente, no lo consiguieron en esta serie.

Marvel Knights 1 al 15 USA (Julio del 2000- Septiembre del 2001)
Guión de Chuck Dixon
Dibujo de Eduardo Barreto y Mike Lilly (número 14)
Tinta de Klaus Janson (números 1-6) y Nelson de Castro (números 7-15)
Portadas: Joe Quesada

Quizás aún pueda parecer un poco pronto para hablar de “nostalgia” al referirnos a esta serie, pero lo cierto es que estamos ante el más claro ejemplo de que la nostalgia puede llegar a ser usada para vender. Si nos fijamos en los protagonistas de Marvel Knights, veremos a personajes que tuvieron su GRAN momento (en mayúsculas) y que, cuando apareció esta historia, hacía unos años que iban dando tumbos en mayor o menor medida. Incluso, había algunos que estaban bastante desaparecidos. Daredevil tuvo su momento en la etapa Miller. Punisher llegó a aparecerr en casi tantas series al mes como Spiderman, Lobezno o el Motorista Fantasma. La Viuda Negra dirigió Los Vengadores. Capa y Puñal fueron los héroes adolescentes de los 80 (con permiso de los Nuevos Mutantes). El Caballero Luna tuvo su etapa de gloria. Los 70 no se entenderían sin Luke Cage ni Shang Chi. Pero casi todos, a comienzos del nuevo siglo, se encontraban en un punto muerto. Sí, Punisher y Daredevil comenzaban etapas de éxito con Ennis y Kevin Smith/Bendis respectivamente, pero el resto estaba a completa disposición para que se hiciera lo que fuera con ellos. Y eso hizo Chuck Dixon.

Dixon tenía muy buenas intenciones. Quería convertir a este grupo en un reverso urbano y oscuro de Los Vengadores: personajes unidos por las circunstancias del destino que se unen para combatir al mal, aunque no se soporten ni se lleven bien ni, fundamentalmente, quieran hacerlo. Es un grupo tan disfuncional que, por no tener, no tiene ni un nombre (el título de la serie hace referencia a la línea editorial que los enmarcaba y poco más). Sin embargo, las buenas intenciones de Dixon no llegaron a cuajar y su causa creo que está en el mismo germen de la serie.

Chuck Dixon, que confesó que los primeros números de los Vengadores le impactaron en gran medida cuando era un crío, lleva a cabo su particular homenaje a esa etapa en esta serie. Una serie de asesinatos de mafiosos rusos lleva a Punisher a contactar con Daredevil (ya que ambos son amiguísimos y sólo se odian un poquito y tal), que recurre a la Viuda Negra para que le ayude a investigar. Natasha, a su vez, se ha encontrado con Puñal en una Iglesia a la que la atea ex espía ha ido a rezar. Puñal busca a Capa, que está perdido y descontrolado. Por su parte, Shang Chi trata de proteger a su “prima” de unos mafiosos cuando, sin previo aviso, es secuestrada por unos extraños seres. Total, que al final resulta que todo es culpa del troll Ulik de Asgard, que quiere el Cuerno de Ragnahorn, que le permitirá conquistar todos los mundos y que está en posesión de un mafioso. Para evitar que el cuerno caiga en su poder, Punisher y Daredevil, por un lado, y la Viuda Negra, Puñal y Shang Chi, por otro, lucharán contra Ulik y sus tropas. A partir de aquí, el grupo permanecerá unido sólo por una causa: atrapar al Punisher, tal y como Los Vengadores persiguieron de vez en cuando a Hulk en sus primeros tiempos. Un sin fin de incoherencias, vamos.

Punisher, antihéroe y solitario por excelencia, pasa a ser el nexo del grupo, que en su persecución del Castigador tendrá que enfrentarse a otros enemigos que Dixon rescata del limbo, como Zaran, maestro de Armas, que sirve al padre de Shang Chi, cuya cara queda en sombras y no se le nombra porque Marvel ya no tiene los derechos sobre Fu Manchú y, en el fondo, lo mismo da. Además, y mientras Capa sigue descontrolado y atacando a todo tipo de personas, los Marvel Knights participará en uno de los crossovers más inconsistentes de Marvel: Maximum Security. En este crossover, las grandes mentes pensantes de las distintas razas espaciales decidieron convertir a la Tierra en una prisión de máxima seguridad para los criminales extraterrestres y, así, mantener a los entrometidos de los superhéroes terráqueos ocupados y que no metieran las narices en sus dominios. Una idea ¡GENIAL!, ¿eh? Pues Punisher se las vería con uno de estos criminales, al que no conseguiría derrotar, pero para eso estaban los 4 Fantásticos, que pasaban por allí y le echaron una mano. Eso sí, ninguno le reconoció. A un criminal buscado como el Punisher… Para compensar, en el cuarto número, Dixon hace que el Caballero Luna se una al grupo porque… porque pasaba por allí. El Caballero Luna usará sus grandes recursos económicos para ofrecerles a sus compañeros una base secreta, vehículos y medios para llevar a cabo sus misiones.

La primera misión del grupo tras la llegada del Caballero Luna será hacer frente a Capa, el compañero de Puñal, que, ahora sí, está totalmente descontrolado y ni siquiera Tandy Bowen puede hacerle entrar en razón. Por ello, tendrán que recurrir al Dr Extraño, que descubre que la amenaza es mayor de lo que creen. En efecto, el interior de la capa de Capa se ha convertido en una réplica de Nueva York poblada por gente malvada y por algunas víctimas inocentes de Capa, que les ha juzgado indignos y los ha enviado allí. Daredevil, Punisher, la Viuda Negra y el Caballero Luna serán algunas de sus víctimas. Para no contar mucho, todo resultará ser culpa del demonio Pesadilla y Puñal derrotará a su compañero y, de paso, le quitará sus poderes y se los quedará para ella. Además, detienen al Punisher (que se escapará en el siguiente episodio).

Y así llegamos a la última saga de la serie, en la que el Caballero Luna recluta a Luke Cage para el grupo a cambio de un sueldo y una dieta para ropa, ya que Luke no parará de quejarse una y otra vez de que su ropa es hecha a medida, le sale cara y, encima, no paran de rompérsela sus contrincantes. A estas alturas, Dixon ya debía de saber que la serie iba a ser cancelada (tanta genialidad junta, era demasiado para soportarlo), así que se centró en cerrar los cabos sueltos. Por un lado, lo de Shang Chi y Fu Manc… y su padre. Por otro lado, lo de los poderes de Capa y Puñal, aunque esto no lo cierra y creo que no se resolvió en ningún lado.

El grupo sin nombre se reúne para atacar a unos mafiosos. Sin embargo, las cosas se les complicarán cuando descubran que otros cuatro villanos de tercera se han aliado: Lápida (enemigo de Spiderman), Bala, Bengala (enemigos de Daredevil) y Big Ben (antiguo enemigo de Luke Cage). Peligrosísimos villanos, wow. Obviamente, ante tanto poder junto, el grupo cae destrozado (como las ropas de Power Man, para disgusto de Luke) y se salvan a última hora gracias a Puñal, que usa inconscientemente los poderes de Capa y quita de en medio a sus enemigos. Inteligentemente, sus compañeros descubren el secreto de Puñal, pero no tendrán tiempo para hacer nada para ayudarla, puesto que inmediatamente son atacados.

Los chicos del grupo reciben la visita de Zaran y una secta ninja a las órdenes del padre de Shang Chi. Las chicas son atacadas por un señuelo dotado de vida de SHIELD con la forma de Nick Furia, lo que les llevará hasta el Heli Transporte, donde todos y cada uno de los agentes de SHIELD han sido sustituidos por sus copias en SDV. Todo resultará ser culpa de un programa informático llamado OILE al que la Viuda Negra le borra sus archivos aprovechando que ella, como buena ex espía rusa, todavía tiene en su mente los datos para hacerlo (¿?). En la base del grupo, Luke Cage (con la ropa más destrozada aún), DD, Shang Chi y el Caballero Luna resisten como pueden a la embestida de los ninjas y Zaran hasta que los derrotan, aunque el padre de Shang Chi se guarda un as en la manga y hace explotar el edificio de Marc Spector tras la derrota de sus tropas. Pocas páginas después, el grupo se desbanda, dejando al Caballero Luna tullido y arruinado (qué buenos compañeros).

En definitiva, una serie con mucha acción sin sentido, con poca coherencia. Un clarísimo “quiero y no puedo” que fue cerrada y vuelva a abrir con otros autores, el director de cine independiente John Figueroa y el dibujante Alberto Ponticelli. Esta segunda etapa, centrada en Punisher, Daredevil y la Viuda Negra, tampoco debió de tener mucho éxito en los USA (apenas he podido encontrar información, salvo que, creo, sólo duró seis números) y en España no salió debido a las malas ventas del volumen anterior. Lo mejor de este primer volumen, además del excelente dibujo de Eduardo Barreto, idóneo para la serie y para cualquiera de sus personajes (salvo, creo, Capa y Puñal), está en el tratamiento que Dixon hace del Punisher, no obstante, había escrito una etapa bastante importante del personaje. También hay ideas buenas cuyo desarrollo no me termina de complacer, como el descontrol de Capa, que acaba siendo culpa de un demonio, o la interacción de los personajes, que, a veces, hace que dejen de ser ellos mismos, pese a que Dixon sí logra que los personajes actúen como les vemos hacer en solitario.

Leer Marvel Knights me sirvió, por desgracia, para entender que, a veces, el factor nostalgia no sirve para que algo funcione. En aquellos momentos en que la compré, de verdad quería leer otra vez algo de Capa y Puñal, de la Viuda Negra, del Caballero Luna… pero, la verdad, no era esto.

 

Factor Nostalgia: The New Warriors

30 noviembre, 2013 2 comentarios

Texto originalmente publicado en +QCómics el 3 de agosto de 2007

Night Trasher… ¡¡Una misteriorsa arma contra el crimen!! Namorita… ¡Híbrida Atlante! Kid Nova…¡El cohete humano! Speedball… ¡Una bola elástica de energía! Firestar…¡Maestra mutante de la radiación! Marvel Boy…¡Una furia telekinética!
Stan Lee Presenta: ¡The New Warriors!
¡¡¡Los Héroes de los 90!!!

Introducción a la serie clásica de los New Warriors (1990)

—–¿De qué narices estás hablando, gordo? No tengo nada que ver con Speedball o Los Nuevos Guerreros. Esos tíos eran de tercera, como mucho.

Johnny Storm, Civil War #1. 2006

Dieciséis años es demasiado tiempo editorialmente hablando. Y espero que estas dos citas con las que he decidido introducir este breve texto sirvan como clara evidencia de ello. ¿Qué ha ocurrido en estos 16 años para que la serie que, sin lugar a dudas, fue una de las grandes series Marvel a comienzos de los años 90 y máximo representante del buen hacer de la Casa de las Ideas ahora sea clasificada por la Antorcha Humana como grupo de “tercera”? Pues, en mi opinión, ser víctima del éxito y, además, haber nacido en los años 90. Pongámonos en situación.Año 1989. En medio de la saga “Actos de Venganza” (en la que los villanos se intercambiaban los héroes con la esperanza de derrotarlos), Thor se enfrenta al Juggernaut. En medio del combate aparece un nuevo grupo de superhéroes adolescentes que ayudan al dios nórdico contra el, por entonces, imparable villano. La semilla estaba plantada. Sabiendo cómo funciona la mente de los frikis, los editores se olieron que una serie protagonizada por estos personajes tendría suficiente éxito para mantenerse, al menos, durante un tiempo. Y así fue, pero de una forma muy inesperada. Nada más salir el primer número fue un éxito instantáneo. Así ocurrió también con los siguientes. Todos ellos agotados en pocos meses. Y estamos hablando de una época en la que las tiradas eran bastante más superiores que las de hoy en día. Estaba claro que Los New Warriors habían venido para quedarse.¿Cuáles fueron las claves de su éxito? Pues, personalmente, creo que podríamos achacárselo a varias causas. En primer lugar, los personajes. Jóvenes héroes de distinta índole. Namorita, una guerrera atlante. Estrella de Fuego y Marvel Boy, dos mutantes prácticamente desconocidos. Nova, un personaje que brilló fugazmente en los 70. Speedball, la enésima actualización del personaje prototípico a lo Spider-Man. Night Trasher (traducido horriblemente como Trillador Nocturno… ¿Quién podría tomarse en serio a alguien con este nombre?), una especie de cruce entre Batman y Iron Man pero en negro. Pese a ser totalmente heterogéneo, el grupo parecía empastar. Teníamos, por un lado, la veteranía de Nova y Namorita. Por otro, la sensatez de Estrella de Fuego y Marvel Boy. Speedball era el elemento cómico y tocanarices del grupo. Night Trasher era quien daba las órdenes y ponía los medios para que el grupo pudiera desarrollar su carrera contra el crimen. Además, había unos cuantos secundarios que pronto interesaron al público. Silueta, Andrew Cuerda o la enigmática ama de llaves, Tai.

Otro elemento que, sin lugar a dudas, encandiló a cientos de miles de lectores fueron las magníficas historias de Fabián Nicieza en la primera etapa de la serie. No obstante, el primer villano al que tenían que hacer frente, y al que derrotaban, era a, ni más ni menos, que Terrax, uno de los heraldos de Galactus. Eso les ganaba el favor de los Vengadores y del Capitán América, aunque aún les considerasen “niños”. El gran acierto de Nicieza fue ir introduciendo nuevos villanos (como Fuego de Medianoche, el Ladrón de Estrellas, las Fuerzas de la Naturaleza, Psionex, el Círculo Envolvente, la Esfinge…) e ir compaginándolos con villanos de cierto prestigio en Marvel, como El Pensador Loco, Emma Frost o Gideón. Pronto tuvieron también las visitas de otros ilustres personajes, que eran tan características en la época y que ayudaban a crear sentimiento de continuidad y cohesión entre las series de la editorial, algo que, aunque se está recuperando en estos días, ha perdido mucho por culpa de la política de Joe Quesada. Así, vimos pasar por las páginas de la serie a Los Vengadores, Los Inhumanos, Punisher (junto a Lobezno, Spider- Man y el Motorista Fantasma, los “4 fantásticos” de la Marvel de los 90, salían hasta en la sopa) o Spiderman (¿veis?).

Hubo grandes historias. Personalmente, me quedo con Futuro del Ayer (la Esfinge convertía La Tierra en una versión de sí misma dominada por mitología y elementos egipcios), el número en el que Marvel Boy, harto de los malos tratos de su padre, le mata sin querer y el proceso judicial que acaba con el personaje en la cárcel, la saga Nada más que la verdad (con nuevas incorporaciones al grupo, Rabia y Darkhawk) y, sobre todo, Fuerzas de la Oscuridad, recopilada en España en una miniserie y en la que vimos desfilar a muchas estrellas invitadas de Marvel: Arcángel, Capa y Puñal, el Dr Extraño, etc, etc. Hasta aquí, y como veremos cuando termine de hablar de los dibujantes de la serie, Los Nuevos Guerreros contaban con historias de gran calidad, con tramas en las que primaba la acción, pero en las que también había sitio para reflejar situaciones de injusticia de la época (malos tratos, drogas, bandas, críticas al, por entonces, naciente cambio climático…) y para la interacción entre los protagonistas, surgiendo en ese momento las relaciones entre Night Trasher y Silueta, Nova y Namorita y Justicia y Estrella del Fuego (sí, Speedball parecía estar aguantando velas la mayoría del tiempo jejeje).Qué decir de los dibujantes. Un casi primerizo Mark Bagley que aún no se dedicaba a poner 20 primeros planos en cada página como hace ahora en Ultimate Spider-Man y un más que correcto Darick Robertson que sucedió al primero en el número 26 de la serie. Bagley fue quien más hizo por dotar a la serie de espectacularidad. Su dibujo está lleno de fuerza, de movimiento, de expresividad. Aún hoy, más de quince años después, podemos disfrutar de la obra de un autor que no ha dejado de mejorar (hasta que se topó con los guiones de Bendis en la serie Ultimate anteriormente mencionada, que, en mi opinión, le hacen flaco favor en más de un momento). Y Darick Robertson, pues a él le tocó bailar con la más fea. Su dibujo fue espectacular y sus sustitutos, un tal Richard Pace y Patrick Zircher, hicieron un trabajo más que correcto, pero para aquellos momentos, las historias ya no eran lo que habían sido, sobre todo tras la marcha de Nicieza. Y es que, no podemos olvidarlo, los New Warriors fueron los héroes de los años 90. O de la primera mitad de los años 90, en la segunda mitad los héroes por excelencia fueron, sin lugar a dudas, los Thunderbolts. ¿Y qué significaba ser “héroe de los 90”? Pues que te salían mil y un spin offs, como las series regulares de Nitgh Trasher y Nova. Que te colaban personajes que estaban o bien de moda (Darkhawk) o bien no tenían dónde acabar (Capa y Puñal, algunos Power Pack, Turbo…) o, simplemente, que te los colaban con calzador para subir las ventas cuando la cosa empezaba a peligrar. Éste fue el caso de la Araña Escarlata, miembro del grupo durante una breve etapa al final del primer volumen de la serie. Para cuando la Araña Escarlata entró en el grupo, la serie ya estaba tocada de muerte en los guiones. Siguiendo la moda, Namorita había sido cambiada y ahora, además de azul, era más dura y brutal que nunca, había personajes con pistolones, los villanos eran cada vez más “high-tech”… poco quedaba ya del espíritu original. La serie se cerró en el número 75.

Fue continuada luego, a finales de década, por una serie regular que sólo aguantó 1o números, más un número 0, y que nunca se publicaron en España. Luego salió la miniserie que Panini ha recopilado hace poco como “preludio” a la Guerra Civil, la divertidísima saga en la que se convierten en protagonistas de un reality show. Y, bueno, luego está lo ocurrido en el primer número de Civil War… menuda forma de acabar con personajes tan carismáticos. Y, tras Civil War, ha salido otra nueva serie que, parece, está bastante bien. Ya la leeremos. De entre sus personajes, hemos de destacar a dos. Justicia (el antiguo Marvel Boy) y Estrella de Fuego. Se convirtieron en Vengadores de pleno derecho en la etapa Héroes Return de Kurt Busiek y George Pérez. Vivieron algunas de las etapas más convulsas de la historia de los Héroes Más Poderosos de La Tierra y, tras la marcha del guionista, han estado perdidos hasta muy recientemente. Con la Civil War, hemos visto a Angélica abandonar la carrera como superheroína por estar en contra del registro y próximamente tendremos a Justicia hasta en la sopa. Otro personaje que ha tenido su gran momento, aunque mucho más recientemente (a pesar de la malograda serie regular que Larsen realizó y que se canceló al séptimo número), ha sido Nova, uno de los protagonistas de Aniquilación, la interesantísima historia con la que Marvel está revitalizando su apartado cósmico y en el que Richard Rider tendrá un papel fundamental.Por último, los devenires editoriales no fueron exclusivos de los EEUU. La serie también atravesó una época de cambios en España y creo que podríamos señalarla como una de las series que reflejan los cambios que sufrió Forum (esa editorial que nunca existió) a principios y mediados de los 90. Comenzó abriendo la novedosa línea de cómics de 24 páginas (y que duraban más que los actuales de 48, curiosamente). Esto, probablemente, hizo que mucha gente se fijase en ella, puesto que, como no se cansaba de repetir el correero, Roque González, era una serie con muchísimo éxito. Sin embargo, si alguien no recuerda la política de Planeta de aquella época, consistía en inundar el mercado con muchísimas series como forma de ir minando poco a poco a la competencia (y a mí que esto me suena de algo…). Así que se editaba casi todo lo que salía en Marvel. Por esta razón vimos en España series como la de Night Trasher o la de Nova, aunque fuera en miniseries. Cuando el mercado empezó a saturarse, salieron aquellos tomos llamados “familiares”, que contenían un número (a veces dos) de cada serie que se encontraba en relación a una serie “madre”. New Warriors fue una de las series que acabó en ese formato (como las series del 2099 o las de Espíritus de la Venganza) y acabó compartiendo tomo con la serie regular de Night Trasher, la de Nova, la miniserie de Justicia o la serie regular de un personaje tan olvidado y olvidable como Darkhawk. Tras la Era de Apocalipsis, aproximadamente, se produjo la llamada “Marvelution”, en la que muchas series volvieron al formato 24 páginas y se publicaron con el nuevo tipo de papel, que resaltaba el coloreado por ordenador. New Warriors, aprovechando que la Araña Escarlata estaba por ahí de vez en cuando, acabó dentro de la línea Spider – Man. Así duró hasta que se acabó la serie.

Como hemos visto, The New Warriors fue un grupo que, lamentablemente, no supo ser adaptado por los guionistas a los nuevos tiempos. Se quedó estancado o fue convertido en un grupo poco original, muy similar a los que veíamos en otras series y otras editoriales, como Image, Awesome e incluso DC. Quizás el hecho de “ser los héroes de los 90” marcó su destino. Esperemos que esto no pase a los más recientes héroes de la década en Marvel: los Runaways y los Jóvenes Vengadores. Quizás algún día sean usados también como cabeza de turco para desencadenar un conflicto que, en mi opinión, está llevado con demasiada precipitación por parte de la editorial. Que menudo pataleo se cogen por el Acta de Registro de quien casi nadie había oído hablar hasta un par de meses antes de que empiece la Guerra Civil… ainsss…
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