Blame!, un futuro distópico por Tsutomu Nihei

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Hace unos meses Panini comenzó la reedición de Blame!, el manga distópico creado por Tsutomu Nihei hacia finales de los años 90 y que, hasta el día de hoy, es uno de sus mayores éxitos a nivel mundial.  Publicada en edición kanzenban, Blame! nos muestra el viaje del aventurero Killy para encontrar humanos con genes de conexión a través de La Ciudad, una súper estructura que rodea la Tierra  que está formada por miles de niveles interconectados que no paran de crecer gracias a los androides constructores de El Sistema, la inteligencia artificial que domina La Ciudad,  una empresa que parece difícil y que se irá mostrando casi como imposible a lo largo de la obra. Representante del género del cyberpunk, Blame! nos sumerge en un silencioso, post-apocalíptico y trágico recorrido en busca de unos genes puros que bien podrían no existir ya a pesar de que habrá varias facciones que persigan un objetivo similar al del protagonista.

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Hay varios elementos que destacan de forma llamativa en esta obra. En primer lugar, es de justicia hablar de la narrativa y  del diseño de fondos de La Ciudad que plasma Nihei, puesto que se convierten en protagonistas al mismo nivel que los personajes que van apareciendo. Esto es así porque la mayoría de las páginas entre batallas sirven para el lucimiento visual y narrativo del autor, quien demuestra un amplio dominio de las perspectivas y del diseño de estructuras imposibles, así como de un gran dominio de la cadencia para compaginar las escenas de acción con el interminable devenir de Killy en su viaje. Basada en el concepto de la esfera de Freeman Dyson, La Ciudad es un lugar amenazador en todo momento, incluso cuando no se perciba la cercanía de ninguno de los múltiples enemigos que se irá encontrando Killy en su camino. Este rasgo se verá potenciado cuando, de la nada, surjan de los recovecos de este mundo post-apocalíptico los sórdidos androides dispositivos de seguridad, los inconmensurables constructores o los temibles Seres de Silicio a los que Killy tendrá que hacer frente en solitario o junto con sus ocasionales aliados.

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Por otro lado, me gustaría destacar el uso estilístico del silencio hecho por Nihei, ya que es una obra en la que los pocos diálogos que podemos leer sirven para reubicar en la trama al lector , quien durante las páginas previas probablemente haya sido testigo del viaje solitario y silencioso de Killy  a través de los distintos niveles de La Ciudad, una estructura inmensa, casi infinita, y prácticamente vacía, en la cual los pocos humanos supervivientes están bien escondidos de los múltiples enemigos que los acechan. Los únicos que acompañan a nuestro protagonista en el viaje son esos extraños ruidos, representados mediante onomatopeyas, que tienen como función dar vida al escenario. A pesar de esta forma casi minimalista de desarrollar la historia, Nihei va aportando la información necesaria para el lector, bien por las breves secuencias de diálogo o bien a través de avisos y mensajes visuales contenidos en el gran escenario que es La Ciudad. Este abuso del silencio llega a ocasionar confusión en algunos momentos, especialmente hacia el final, del cual, he de decir, no sé si he comprendido el significado en su totalidad.

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Finalmente, hay que señalar también que el diseño de personajes es muy significativo. Killy y su inseparable pistola de partículas todopoderosa, Cibo, Sanakan, los temibles androides del dispositivo de seguridad o los asombrosamente diseñados Seres de Sicilio contrastan con la inmensidad espacial en la que transcurre la historia por su excesivo pero simple diseño, acorde con las batallas que se plantean. Y es que las escenas de acción están hechas para el deleite visual del lector y Nihei pone todo de su parte para que las batallas resulten atractivas, llamativas e inesperadas. La contundencia visual en Blame! es abrumadora.

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Blame! es uno de esos mangas que entran en la categoría de “clásico en su género” y que gracias a la reedición de Panini he podido disfrutar. Su lectura es ágil, aunque en ocasiones confusa, y la narrativa casi muda te va llevando a través de La Ciudad casi como si fueses un compañero de viaje del protagonista.  No siempre sabrás lo que está sucediendo porque la manera de contar los sucesos que han llevado a Killy a emprender el ascenso de la megaestructura no se cuentan de forma lineal ni de forma directa en algunas ocasiones, pero al final te quedarás con casi todas las respuestas. Por cierto, recientemente se ha estrenado en Netflix una película basada en parte de la historia original que también recomiendo.

Para más información sobre el argumento, recomiendo consultar su página en wikipedia (también en inglés)

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La Gramola de Graymalkin Lane. Edición Veraniega

Edición veraniega de esta sección aperiódica (como todo lo demás en este blog, imagino). Esta vez con un sentimiento un tanto extraño ante la cercanía del fin del verano. Como siempre, una versión  original, una cover y un directo.

Lana del Rey, la diva hispter, nos recuerda que el verano también encierra cierta tristeza.

Summertime Sadness

Darren Criss probablemente es el único actor de Glee que podría tener una carrera musical fuera de la serie porque cuando canta te crees lo que está diciendo, a diferencia de sus compañeras que han probado suerte fuera de la serie han sacado productos muy fríos e impersonales que no se sostenían ni con el poderío de sus voces… Con él voy a matar dos pájaros de un tiro, puesto que el cover y el directo son suyos. Dos versiones de temas que cantó en la serie.

All of me

Teenage Dream

 

Propina:

Travis versionando un clásico de Britney Spears y aumentando la molonidad de la canción en +10000.

Hit Me Baby One More Time

 

Glory de Joe Keatinge y Ross Campbell

A estas alturas no voy a desvelar nada nuevo si confieso que, en los años 90, fui uno de los muchos adolescentes encandilados por Image.  Era algo predecible, puesto que ya había sido un niño y un preadolescente deslumbrado por Marc Silvestri, Jim Lee y Rob Liefeld (en aquella época sólo leía mutantes, así que nada de McFarlanes o Larsens). El caso es que recuerdo perfectamente lo mucho que me gustaban los cómics de  los WildC.A.T.S., CyberForce o YoungBlood. Sí, vale, eran versiones high-tech y planas de los cómics Marvel de siempre, pero eso no quitaba que en un chaval de 14 ó 15 años no pudiera flipar en colores (nunca mejor dicho) con ellos.

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El caso es que en los años 90 mis compras fueron únicamente Marvel e Image y hoy en día sigo teniendo todas las series completas o casi completas de los cómics de Top Cow, los WildStorm Studios y los cómics publicados por los mil y un estudios de Rob Liefeld. Visto en perspectiva, parece increíble que lo que nació siendo una versión tuneada de lo que los autores habían hecho para Marvel acabaran dando tanto juego gracias a la intervención de escritores como Alan Moore (en el caso de los cómics de Jim Lee y Rob Liefeld), Joe Casey (sus WildCATS me parecieron muy revolucionarios) o toda la nueva hornada de autores a medio camino entre el indie y el mainstream que se encargan de las creaciones de Rob Liefeld a día de hoy. En 2011, Liefeld trató de revivir su universo de ficción con vistas a celebrar su vigésimo aniversario en los años siguientes. Como en anteriores ocasiones, en general el experimento duró poco, pero dio lugar a obras tan interesantes como los 12 números que Joe Keatinge y Ross Campbell realizaron en la cabecera de Glory. Cuando supe que Aleta iba a publicar Glory y Prophet decidí comprar ambas series, aunque mi situación laboral de la época me hizo esperar hasta hace poco y los tomos que voy a comentar se han convertido en mi primera lectura veraniega.

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Si originalmente Glory era una reinvención bastante plana y noventera de Wonder Woman (lo que conllevaba una anatomía imposible y un carácter más oscuro que el personaje original), con el paso de los años y diferentes guionistas, Glory fue ganando un background del que Joe Keatinge se sirvió para su etapa. Además, lo hizo inteligentemente y sin complicarse: tomó todos aquellos elementos imprescindibles y los dejó igual y reubicó como mejor supo los demás componentes de la mitología del personaje para conducir la historia hacia donde quería. Así, en los dos tomos publicados por Aleta (La destructora que fue y será y Desgarrada por la guerra) nos encontramos con que la historia continúa diez años después de la corta etapa de Alan Moore (creo que no está publicada en España…). Glory ha regresado a La Tierra tras pasar una década desaparecida y se prepara para una batalla apocalíptica contra las huestes dirigidas por su padre. O algo así, ya que la historia está llena de sorpresas y de giros argumentales que muestran que la historia está al servicio de la visión que Keatinge tiene del personaje. Los autores dotan a Glory de una cierta profundidad gracias a unos secundarios que dejan entrever retazos de un pasado y de un futuro que logran que conectes con la lectura de la historia y que, al acabar, dejan con ganas de más.

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Especialmente destacable es el dibujo de Ross Campbell, ya que su estilo grotesco se aleja de todos los cánones establecidos hasta ahora en el dibujo de series protagonizadas por superheroínas. Glory y su especie son presentados como series hipertróficos, de musculatura imposible, con formas poco femininas y cubiertas de cicatrices que nos preparan para las escenas de gran violencia que irán apareciendo, siempre, eso sí, al servicio de una historia en la que es el desarrollo de los personajes el eje central. Y es que Glory en manos de Keatinge no es un personaje femenino al uso, es una guerrera dura, tozuda, mala estratega y alejada de las características que históricamente han estado unidas a las superheroínas. Además, es consciente de su sexualidad y no duda en tener relaciones sexuales por el puro placer de tener sexo y disfrutar de él. Los personajes a su alrededor no son tanto sus amigos como la carne de cañón de una guerra que sabe que no puede ganar sola. En ciertos momentos, la relación de Glory con sus secundarios (especialmente Riley) me recordaba a la que Buffy mantenía con los demás personajes en las dos últimas temporadas de la serie, interactuando con ellos por pura inercia a pesar de saber que, llegado el caso, serían peones prescindibles. Además, creo que esta mirada más realista y adulta sobre la “guerra” es uno de los mejores argumentos que podría esgrimir para recomendar a alguien la compra y lectura de Glory.

GLORY031Si Alan Moore convirtió a Supreme en un personaje interesante, Keatinge y Campbell hacen lo mismo con Glory en este arco argumental que, además, acaba haciendo referencia a Prophet, cuyo remake a manos de Brandon Graham probablemente sea otra de mis lecturas veraniegas. Espero que sea tan imprescindible como Glory.

Matt Cardle

Soy un gran seguidor del X-Factor inglés desde hace un par de años. Concretamente desde que supe que una española, Ruth Lorenzo, estaba entre las favoritas para ganar el concurso hace 2 ediciones. Aunque finalmente no ganó, X-Factor pasó a convertirse en uno de mis programas de TV favoritos porque, lejos del sensacionalismo de los realities musicales españoles (llenos de mojabragas sin talento), sí se puede apreciar que existe un gran cuidado en la interpretación de los concursantes y, verdaderamente, el talento destaca en algunos de ellos. Este año, Matt Cardle, un joven pintor de brocha gorda, se ha convertido en mi favorito (aunque tengo otra, Rebecca Ferguson, que tampoco me importaría que ganase) con interpretaciones como las que se pueden ver a continuación:


Knights in White Satin. Canción totalmente desconocida para mí del grupo The Moodies Blues que, según leo en la Wiki, iba a ser el tema de apertura de Apocalypse Now antes de que se escogiera The End de The Doors.


Hit Me Baby One More Time. Versión del primer gran éxito de Britney Spears que hace que la canción gane como mil puntos o así.


The First Time (I Ever Saw Your Face). Temazo de Roberta Flack versionado por Leona Lewis y reversionado por Matt con unos registros impresionantes para ser un directo. Sencillamente: impresionante.

Obsesiones actuales

Últimamente ando bastante ocioso debido a las vacaciones de Carnaval, que se han alargado un día más debido a la tormenta de estos dos últimos días, y he estado bastante perro en casa, viendo series, leyendo cómics y uniéndome a grupos de señoras y velocirraptores en el Facebook.

Como no hay gran cosa que hacer cuando diluvia en el exterior y el viento podría llevarte de un lado a otro de la isla sin dificultades, estuve reflexionando sobre algunas cosas con las que ando obsesionado estos días.

1. Glee. Llevo oyendo hablar de esta serie casi desde el día que se estrenó. Obviamente me iba a gustar, ya que los musicales me apasionan y la música coral es uno de mis hobbies ocultos jujuju. Empecé a verla el martes, día de mi cumpleaños, y me gustó mucho. Muchísimo. A ver si se van descargando ya los siguientes episodios para continuar su visionado. Como me suele pasar con las series, odio a los protagonistas (el profesor y la alumna Rachel, en concreto) y adoro a los secundarios (Mercedes es dios y Emma su profeta).

Un vídeo de Mercedes versionando una de las canciones más versionadas de los últimos años: I Am Telling You I’m Not Going, interpretada por Jennifer Hudson en el musical Dreamgirls.

2. She’s out of my life, de Michael Jackson. Una de sus mejores canciones. Ni se movía ni bailaba al cantarla. Y aun así es de las que hacen que te quedes tocado al oirla.

3. El Capitán América. Quiero saber ya de qué va eso de Reborn.

4. El Reino Oscuro. M-E-M-O-L-A-M-U-C-H-O. Y punto. Ando más feliz que nada comprando Marvel últimamente.

Podría decir más, pero me tengo que ir ya a la cama, que mañana ya tengo que volver a trabajar.

LIBROS

Listado de los libros que he comentado por aquí. No son todos los que he leído desde que abrí el blog, pero sí los que comenté en su momento.

2005 (por orden alfabético)

2006 (por orden cronológico de lectura)

——————————-ARTÍCULOS———————————

  1. Novela histórica en “El país” (2005/2006)
  2. Sobre el día del libro…