I swear… I lived

GLEE ha llegado a su final. Una de las comedias más ácidas de los últimos años acabó este viernes 20 de marzo con un doble episodio que cumplió con dos propósitos: homenajear al malogrado Cory Monteith y  dar un final decente a los personajes protagonistas y a aquellos espectadores valientes que hemos resistido hasta el final del camino con ellos. Básicamente, la sexta sido una temporada para recordarnos que en el piloto de la serie se nos presentaban tres personajes con tres sueños diferentes y que ha llegado el momento de que se cumplan (aunque hayan sustituido a Finn por Sam por razones más que obvias). Si bien las tres primeras temporadas fueron bastante compactas, aunque irían perdiendo fuelle a medida que los personajes fueron dulcificándose, la cuarta y la quinta temporadas no estuvieron a la altura porque se cargaron a los personajes y su evolución previa y porque la nueva generación de estudiantes eran copias descafeinadas de los protagonistas originales. Por suerte, la sexta temporada está bastante cerca de las primeras y los niveles de mala leche vuelven a ser muy potables gracias especialmente a la enorme labor de Jane Lynch dando vida a Sue Sylvester. También a nivel musical hay buenos momentos con un nuevo relevo generacional en el coro, que canta muy bien pero tiene únicamente un rol decorativo en la trama y que caen mucho más simpáticos en 12 capítulos que la generación anterior en la temporada y media que tuvimos que aguantarlos. A modo de despedida, los últimos minutos de la serie:

 

Y el último solo de Rachel Berry, ese personaje que odiabas hasta que empezaba a cantar y que los guionistas se empeñaron en hacer menos desagradable.

Mash-ups

En unas semanas se acabará GLEE, una serie que siempre será recordada por haber logrado que su ácida crítica social haya acabado sobreviviendo a todas las idas, venidas y paridas argumentales.  Y es que no nos engañemos: GLEE es desde hace tiempo un despropósito argumental y ha terminado por convertirse en un guilty pleasure televisivo para todos los que hemos continuado viéndola. Está claro que los puntos fuertes de GLEE no son ni la evolución de los personajes, ni las tramas de gran calado ni la angustia adolescente, sino la exageración de la realidad hasta un punto casi esperpéntico y unos números musicales que van de lo cansino y prescindible a lo genial. Por eso, tengo idea de recopilar algunos de los momentos musicales más destacados de la serie a modo de homenaje porque hablar a estas alturas del contenido crítico de la misma se me hace un poco cuesta arriba a pesar de que, tras dos temporadas en las que se perdió el norte por completo, estos capítulos finales de la serie vuelven a recordar a los buenos momentos que la llevó a ser la comedia más popular de la época.

Comenzaré con los mash-ups más interesantes o que más me han gustado de la serie.

It’s my life/Confessions Part II. Primera temporada. Los drogadoshiperactivados chicos del coro logran encontrar su rumbo en la competición en el concurso de mash-ups con este tema.

Happy Days Are Here Again/Get Happy. Segunda temporada. Kurt y Rachel haciendo lo que mejor se les da: interpretar temas míticos de las grandes divas como Barbra Streisand y Judy Garland.

Singing in the rain/Umbrella. Segunda temporada. A lo largo de estos seis años, en GLEE ha habido grandes estrellas invitadas y una de las más destacadas ha sido Gwynneth Paltrow, que interpretó a la profesora sustituta Holly Holiday. En una de sus primeras apariciones interpretó este mash-up.

I Still Believe/SuperBass. Cuarta temporada. La gran villana de la televisión, Sue Sylvester, se marcó esta pedazo de aparición estelar imitando a Nicki Minaj.

Crazy/U Drive Me Crazy. Cuarta temporada. Probablemente, este Mash-up de Aerosmith y Britney Spears sea lo más destacado de la segunda generación de cantantes (por suerte olvidados) de New Directions junto al episodio del tiroteo.

Thriller/Heads Will Roll.  Segunda temporada. Homenaje a Michael Jackson y una coreografía zombie de lo más destacable de toda la serie.

I Feel Pretty/Unpretty. Segunda temporada. Vale, mi verdadero guilty pleasure de GLEE es Diana Agron. Y, bueno, vale, también el personaje de Santana. Este mash-up me sorprendió porque jamás se hubiera ocurrido que TLC y West Side Story pudieran dar como resultado algo como esto.

Rumour Has It/Someone Like You y Survivor/I Will Survive. Tercera temporada. Con la división del coro en dos llegaron las reinas del Mash-Up: The Troubletones se marcaron estas dos épicas y recordadas actuaciones.

 

Any Way You Want It/Lovin’ Touchin’Squeezin’. Primera temporada. Seguramente, la actuación grupal más recordada de la serie esté entre las canciones interpretadas en la finale de la primera temporada. Y este mash-up de Journey estaba entre ellas.

Adiós, quarterback

Cuando en el verano del 2009 conocí GLEE, no tardé en darme cuenta de que el piloto de la serie giraba sobre un único tema: el talento. Tres personajes, tres columnas que se atrevían a ofrecer una crítica ácida al modo de vida americano si te atrevías a mirar más allá del musical, conformaban el eje de la serie: Rachel, una chica de gran talento dispuesta a todo para triunfar en Broadway; Will, un talentoso maestro cuyo sueño era conseguir que sus alumnos cumplieran sus sueños por bizarros que fueran; y Finn, un muchacho de gran talento pero que no sabía en qué emplearlo.

glee

Varias temporadas después, Rachel está a punto de conseguir realizar su sueño. Will ha logrado que la mayoría de sus alumnos persigan las metas que se propusieron y Finn había logrado al fin saber que podía aprovechar su talento natural ejerciendo como profesor junto a Will. Sin embargo, el actor que lo interpretaba, Corey Monteith, no supo encauzar su vida como hizo su personaje y falleció el verano pasado por una mezcla letal de varias drogas, dejando a todos los seguidores de la serie con la evidente duda sobre qué pasaría con la serie. La pérdida de alguien es siempre triste, pero más aún cuando su gran talento aún nos tenía que ofrecer tanto.

No sé qué ocurrirá esta temporada, pero la despedida de Finn Hudson no ha podido ser más emotiva y, a su manera, hermosa. Descansa, Corey Monteith.

 

Shooting Star

Cuando  piensas que ya nada te va a sorprender de una serie tras cuatro temporadas, Shooting Star demuestra que estás equivocado y que sus guionistas son tan grandes como has percibidio durante todo ese tiempo. Siempre he dicho que esta no es la típica serie tonta y sin sentido y que realiza la crítica social americana más ácida que hay en televisión. Y, desde luego, así es con capítulos como éste.

Shooting Star

Nada que decir, sólo que este episodio, aunque sea un giro argumental temporal, me ha dejado tan impactado como en su momento muchos capítulos de Buffy, Lost o Fringe.