Nuevo capítulo

La tragedia no es no alcanzar tus objetivos. La tragedia está en no tener objetivos para alcanzar –Benjamin Mays.

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OBJETIVOS

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Wanderers: Un futuro posible

Dentro de las muchas variaciones de futuros que nos ha presentado la ciencia ficción, la inmensa mayoría se ha decantado por presentarnos futuros que podríamos categorizar tranquilamente como terribles: guerras, crisis, dominación por parte de las máquinas, enfermedades, regímenes totalitarios,… Mundos futuros en los que los protagonistas deben sobreponerse a la adversidad para conseguir un mundo o una vida mejor. Sin embargo, este vídeo que pongo hoy transmite esperanza de un futuro agradable, en el que el lado aventurero y nómada de la humanidad vuelve a brillar y en el que el espacio es un lugar al alcance de la mano.

Se trata de un impresionante trabajo del animador Erik Wernquist que nos transporta desde los albores de la humanidad a la frontera de nuestro sistema solar visitando lugares tan dispares como Marte, Júpiter, el cinturón de asteroides, Saturno (IMPRESIONANTE esa escena atravesando sus anillos), Titán o el planeta Urano. De verdad, me gustaría poder vivir para ver algo así, aunque la ciencia no haya llegado a ese punto ni esté en mi mano conseguirlo.

Pueden leer (en inglés) unas geniales explicaciones sobre el vídeo aquí.

Yo me quedo con las palabras de Carl Sagan:

For all its material advantages, the sedentary life has left us edgy, unfulfilled. Even after 400 generations in villages and cities, we haven’t forgotten. The open road still softly calls, like a nearly forgotten song of childhood. We invest far-off places with a certain romance. This appeal, I suspect, has been meticulously crafted by natural selection as an essential element in our survival. Long summers, mild winters, rich harvests, plentiful game—none of them lasts forever. It is beyond our powers to predict the future. Catastrophic events have a way of sneaking up on us, of catching us unaware. Your own life, or your band’s, or even your species’ might be owed to a restless few—drawn, by a craving they can hardly articulate or understand, to undiscovered lands and new worlds.

Herman Melville, in Moby Dick, spoke for wanderers in all epochs and meridians: “I am tormented with an everlasting itch for things remote. I love to sail forbidden seas…”

Maybe it’s a little early. Maybe the time is not quite yet. But those other worlds— promising untold opportunities—beckon.

Silently, they orbit the Sun, waiting.

 

Atreverse a ir más allá

He visto varias veces este vídeo en los últimos años. Siempre he sido un soñador y me he esforzado por llegar a conseguir esos sueños. Sin embargo, considero que llevo unos años situado en mi zona de confort, aunque ha sido una etapa fructífera en la que he alcanzado varios objetivos, y por más que he tratado de salir de ella no he conseguido sino pequeñas incursiones que siempre me llevan de vuelta. Llevo bastante tiempo dándole vueltas al por qué y no he llegado a entenderlo aún. Tal vez la causa esté en esto de ser adulto y tener que lidiar con muchas cosas que drenan la energía que debería dedicarle a esos sueños que tengo. Sin duda, hay que pensar en ir dejando de procrastinar, de aplazar las acciones que me lleven a donde quiero.

Born Again

En estos días ando un poco fuera de lugar por ciertos cambios que estoy afrontando en mi vida personal. Entre ellos, uno que ha quedado perfectamente reflejado en este artículo de Rafael Marín. Además, es una reflexión que hago tambien en privado en otros ámbitos personales y en otras de mis aficiones.

Hace años, cuando aún era yo nuevo en esto de meterme a curiosear por Internet, mi mayor afán era hablar de cómics. Es decir, leía muchísimos tebeos a lo largo del mes y me apetecía poder hablar de ellos con alguien, ya que en mi vida “real” mis amigos ya habían dejado de leerlos o directamente ni los leían ni querían hacerlo. Uno de los primeros lugares donde empecé a hablar de cómics fue en Dreamers. Concretamente en los foros mutantes (debido a mi total y absoluta pasión por la Patrulla X), específicamente en el foro X-Treme X-Men, donde, a diferencia de otros foros (que aún hoy sigo recordando con bastante guasa), allí nos juntábamos una serie de foreros a hablar de si nos había gustado o no en lugar de desvariar sesudamente sobre el olor de las nubes, algo muy habitual en otros foros.

Siempre he pensado que para hablar hay que saber y me molestaba profundamente leer críticas sesudas y sesgadas sobre muchos cómics o novelas que leía o películas y series que veía que, en realidad, no tenían más fundamento que el que fuera hecha por una persona en su casa que, tal vez, escribía no para aportar algo, sino para lanzar a los cuatro vientos internáuticos sus más deliciosas pajas mentales que, en otro orden de cosas, se podría haber ahorrado. Sin embargo, con el tiempo me fui acostumbrando y, quizás cegado por un mundo en el que parece que toda opinión vale y harto de las cátedras contrarias a mis gustos, llegué a lanzarme sin saber muy bien por qué a escribir reseñas (no tan sesudas, desde luego… o eso intenté) en los distintos blogs que creé o en los que colaboraba. Eso sí, siempre tratando de centrarme en lo que más o menos controlaba por mi formación: la parte literaria. Vamos, el guión.

Pasado el tiempo, y con otro proyecto bastante alejado de esto entre manos (y otro en mente), me veo en una situación bastante agradable. Volviendo a ser un lector más (un friki más, si se quiere), que disfruta leyendo o se mosquea con las noticias que escucha de las editoriales españolas y americanas. Me gusta poder opinar sin sentir que estoy jugando a ser crítico. Me gusta volver a expresarme en término de me gusta/no me gusta y no tener que decir por qué ni justificarme. Nunca quise ser guionista (aunque coqueteara con algún Fan Fic) ni dibujante, ni crítico. Y va siendo hora de volver a sacar al fan, al lector entregado, y empezar a pensar en pequeñito, que es como más y mejor se disfruta de tus aficiones. Al fin y al cabo, están para pasarlo bien.

Mi problema con DC

Tras mucho reflexionar, he llegado al fin a encontrar mi problema con DC. Es el siguiente:
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Cada vez que empiezo a cogerle el truco a alguna de las 3 series que sigo,  se produce una crisis (infinita, final, whatever…), me vuelvo a perder y va el Geoff Johns y aprovecha para colarme un nuevo origen de Hal Jordan.

Estoy a menos o nada de abandonar JSA, los Titanes y Green Lantern porque no me entero de nada en las 2 primeras y en la 3ª me han colado el origen de Hal ya 3 ó 4 veces…

Reflexionando un poco

¿Os acordáis de Excelsior, el grupo de fracasados que apareció en Runaways? En el pasado, fueron héroes adolescentes, como el Duende Verde, Ricochet, Darkhawk o Spiderwoman. Ahora, son cinco adultos intentando permanecer alejados de los trajes de licra… Pero decirlo es más difícil que hacerlo. ¿La manera de evitar caer en la tentación superheroica puede ser un grupo de ayuda? Coge una silla y vente con nosotros. Este es el texto promocional de Los Solitarios, un tomo que leí esta semana y que me ha hecho reflexionar mucho sobre lo grande que es esta etapa de Marvel y sobre cómo es que, pese a llevar tanto tiempo leyendo esta editorial, cada día disfruto más.

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Como lector habitual de Marvel desde hace ya cerca de 20 años (y aún me quedan unos cuantos para cumplir 30…), he leído prácticamente a todos los personajes protagonistas de la editorial en mayor o menor medida. En plena adolescencia, a mediados/finales de los años 90, empecé a buscar más allá de mis adorados mutantes y sucumbí a la oleada expansiva y aniquiladora de otras editoriales de Planeta de Agostini/Forum y compré cientos de tebeos de personajes y series como New Warriors y sus spin-offs, los Spin-Offs de Los Vengadores (ya pillaba algo de sus series regulares), números sueltos de Spider-Man, 4F, Defensores, Marvel Knights… Y, además, me dediqué a hacerme con cómics de los 80 y principios de los 90 que encontraba en la antigua (y única) librería especializada de mi ciudad. Un sinfín de historias que, a veces, ni terminé de completar y, otra veces, me interesaron lo justo para guardar esos cómics en alguna caja y olvidarme de ellos. Sin embargo, todo ello contribuyó a cogerle un gran cariño a los personajes de la editorial, a sus historias y a la continuidad de las mismas.
Seguramente por esta razón, en estos momentos estoy disfrutando como un enano con la Marvel actual, que bebe nuevamente de su pasado y actualiza excelentemente a personajes que quedarían poco atractivos si los usaran bajo la premisa de su concepción original. Mientras redactaba la reseña que he escrito sobre Los Solitarios para la Hemeroteca X-Men no podía dejar de pensar que los guionistas actuales están haciéndome muy feliz al recuperar conceptos clásicos de Marvel y adaptándolos casi perfectamente a la Marvel actual, que ha superado por fin la etapa rupturista de principios de siglo (encabezada por Morrison, Ennis, Millar y demás) y ha llegado a conciliar por fin un estilo en el que podemos hallar a una editorial que conoce perfectamente el mundo que le rodea y que hace todos los esfuerzos posibles para que su bagaje histórico no se pierda y llegue fresco a los nuevos lectores y, al mismo tiempo, no chirríe demasiado a los lectores veteranos.

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Creo que Los Solitarios refleja lo expuesto más arriba con gran claridad (por cierto, de ahora en adelante, spoilers sobre la miniserie) . Personajes como Rayo Iris se acercan ya a los 30 años (como yo) y no pueden permanecer estáticos y estereotipados, han de evolucionar, al igual que han hecho los niños que leíamos Power Pack como complemento de Factor X, disfrutábamos de sus aventuras contra extraterrestres, demonios y Morlocks y que ya somos adultos. Vale que la opción que han escogido creo que no es la más adecuada, pero sí valoro que hacerle huir de su familia por temor a que no acepten su sexualidad y que en L.A. se convierta en una niña tonta para encajar y obtener papeles en el cine es un paso adelante. Siempre estará ahí el pasado, reflejado en una conversación telefónica con su hermana Katie, para que recordemos que Julie Power no es una Paris Hilton con poderes: ¡es Rayo Iris y mola un montón!
Lo mismo ocurre con Darkhawk y Turbo. Compañeros de equipo en los New Warriors, ambos reflejan la etapa noventera de Marvel: son personajes con armaduras y poderes llamativos que ya no encajan del todo en el mundo Marvel post Civil War. Saben que o se retiran o se adaptan a los nuevos tiempos. Y han optado por lo primero. Pero los que leímos New Warriors (o Defensores Secretos, donde Darkhawk fue uno de sus primeros protagonistas) en su momento (o ahora, que es cuando estoy leyendo Defensores Secretos) sabemos que son personajes con un gran potencial en manos capaces, como las de C.B. Cebulski.
Finalmente, tenemos a tres personajes surgidos de las series de Spider-Man: Phil Urich, Ricochet y Spider-Woman III. De los dos primeros no conozco demasiado y prefiero no opinar sobre su pasado pero sí de su potencial (aunque el del antiguo Duende Verde parece un tanto estereotipado), pero la tercera era un personaje que, para empezar, no tenía ni que existir, puesto que no puede ni compararse con las dos Spider-Women anteriores (las heroínas, no la villana que es la verdadera Spider-Woman III), ya que su serie regular, escrita y creo que dibujada también por Byrne, no tiene demasiado sentido y es una de las que, como dije antes, languidece en una caja debajo de mi cama. Sin embargo, en Los Solitarios, todos ellos se convierten en grandes personajes. Han sabido adaptarlos al s. XXI y, probablemente, encandilan más de lo que lo hicieron en los años 90. Phil Urich es un personaje atormentado; Ricochet lucha contra lo que es y con la culpa por la muerte de Avispón; Spider-Woman III anda metida en algún lío oscuro que en esta historia sólo se deja entrever… Podría hablar también de la nueva Penitencia/Hollow, pero creo que, si Los Solitarios caen en el olvido editorial, poco sabremos de ella.
Hace poco comentaba que estoy disfrutando como un enano con Complejo de Mesías, pero de un tiempo a esta parte he de confesar que son pocas las series Marvel que me decepcionen y deje de seguir (4 Fantásticos es un ejemplo) y que hay muy pocos personajes que no me atraigan (mi eterno desdén hacia Spider-Man, salvo el Ultimate, y Punisher en su etapa MAX, por ejemplo). A esto le puedo sumar unas pocas series Vertigo, alguna grapilla DC, el Buffyverso y algunos mangas para completar mi ración mensual del noveno arte y, la verdad, cada día disfruto más leyendo tebeos y, salvo excepciones, no lamento ni un céntimo de lo que pago por ellos, aunque ya se podrían cortar con tanta edición “de lujo” que no lo son tanto, salvo en el precio.