Otro aniversario más

Este fin de semana se cumplen 16 años desde la creación de este pequeño espacio virtual desde el que, muy de cuando en cuando, lanzo algunos pensamientos al ciberespacio. Quizás estaría bien que reflexionase y escribiese sobre todo lo bueno que me ha traído la decisión de comenzar a escribir sobre mis aficiones en un blog para animar este 2020 pandémico y distópico. Quizás lo haga más adelante, cuando organice mis pensamientos.

Mientras tanto, permítanme que me felicite a mí mismo por haber tomado esa maravillosa decisión.

Wanderers: Un futuro posible

Dentro de las muchas variaciones de futuros que nos ha presentado la ciencia ficción, la inmensa mayoría se ha decantado por presentarnos futuros que podríamos categorizar tranquilamente como terribles: guerras, crisis, dominación por parte de las máquinas, enfermedades, regímenes totalitarios,… Mundos futuros en los que los protagonistas deben sobreponerse a la adversidad para conseguir un mundo o una vida mejor. Sin embargo, este vídeo que pongo hoy transmite esperanza de un futuro agradable, en el que el lado aventurero y nómada de la humanidad vuelve a brillar y en el que el espacio es un lugar al alcance de la mano.

Se trata de un impresionante trabajo del animador Erik Wernquist que nos transporta desde los albores de la humanidad a la frontera de nuestro sistema solar visitando lugares tan dispares como Marte, Júpiter, el cinturón de asteroides, Saturno (IMPRESIONANTE esa escena atravesando sus anillos), Titán o el planeta Urano. De verdad, me gustaría poder vivir para ver algo así, aunque la ciencia no haya llegado a ese punto ni esté en mi mano conseguirlo.

Pueden leer (en inglés) unas geniales explicaciones sobre el vídeo aquí.

Yo me quedo con las palabras de Carl Sagan:

For all its material advantages, the sedentary life has left us edgy, unfulfilled. Even after 400 generations in villages and cities, we haven’t forgotten. The open road still softly calls, like a nearly forgotten song of childhood. We invest far-off places with a certain romance. This appeal, I suspect, has been meticulously crafted by natural selection as an essential element in our survival. Long summers, mild winters, rich harvests, plentiful game—none of them lasts forever. It is beyond our powers to predict the future. Catastrophic events have a way of sneaking up on us, of catching us unaware. Your own life, or your band’s, or even your species’ might be owed to a restless few—drawn, by a craving they can hardly articulate or understand, to undiscovered lands and new worlds.

Herman Melville, in Moby Dick, spoke for wanderers in all epochs and meridians: «I am tormented with an everlasting itch for things remote. I love to sail forbidden seas…»

Maybe it’s a little early. Maybe the time is not quite yet. But those other worlds— promising untold opportunities—beckon.

Silently, they orbit the Sun, waiting.

 

Atreverse a ir más allá

He visto varias veces este vídeo en los últimos años. Siempre he sido un soñador y me he esforzado por llegar a conseguir esos sueños. Sin embargo, considero que llevo unos años situado en mi zona de confort, aunque ha sido una etapa fructífera en la que he alcanzado varios objetivos, y por más que he tratado de salir de ella no he conseguido sino pequeñas incursiones que siempre me llevan de vuelta. Llevo bastante tiempo dándole vueltas al por qué y no he llegado a entenderlo aún. Tal vez la causa esté en esto de ser adulto y tener que lidiar con muchas cosas que drenan la energía que debería dedicarle a esos sueños que tengo. Sin duda, hay que pensar en ir dejando de procrastinar, de aplazar las acciones que me lleven a donde quiero.

Born Again

En estos días ando un poco fuera de lugar por ciertos cambios que estoy afrontando en mi vida personal. Entre ellos, uno que ha quedado perfectamente reflejado en este artículo de Rafael Marín. Además, es una reflexión que hago tambien en privado en otros ámbitos personales y en otras de mis aficiones.

Hace años, cuando aún era yo nuevo en esto de meterme a curiosear por Internet, mi mayor afán era hablar de cómics. Es decir, leía muchísimos tebeos a lo largo del mes y me apetecía poder hablar de ellos con alguien, ya que en mi vida «real» mis amigos ya habían dejado de leerlos o directamente ni los leían ni querían hacerlo. Uno de los primeros lugares donde empecé a hablar de cómics fue en Dreamers. Concretamente en los foros mutantes (debido a mi total y absoluta pasión por la Patrulla X), específicamente en el foro X-Treme X-Men, donde, a diferencia de otros foros (que aún hoy sigo recordando con bastante guasa), allí nos juntábamos una serie de foreros a hablar de si nos había gustado o no en lugar de desvariar sesudamente sobre el olor de las nubes, algo muy habitual en otros foros.

Siempre he pensado que para hablar hay que saber y me molestaba profundamente leer críticas sesudas y sesgadas sobre muchos cómics o novelas que leía o películas y series que veía que, en realidad, no tenían más fundamento que el que fuera hecha por una persona en su casa que, tal vez, escribía no para aportar algo, sino para lanzar a los cuatro vientos internáuticos sus más deliciosas pajas mentales que, en otro orden de cosas, se podría haber ahorrado. Sin embargo, con el tiempo me fui acostumbrando y, quizás cegado por un mundo en el que parece que toda opinión vale y harto de las cátedras contrarias a mis gustos, llegué a lanzarme sin saber muy bien por qué a escribir reseñas (no tan sesudas, desde luego… o eso intenté) en los distintos blogs que creé o en los que colaboraba. Eso sí, siempre tratando de centrarme en lo que más o menos controlaba por mi formación: la parte literaria. Vamos, el guión.

Pasado el tiempo, y con otro proyecto bastante alejado de esto entre manos (y otro en mente), me veo en una situación bastante agradable. Volviendo a ser un lector más (un friki más, si se quiere), que disfruta leyendo o se mosquea con las noticias que escucha de las editoriales españolas y americanas. Me gusta poder opinar sin sentir que estoy jugando a ser crítico. Me gusta volver a expresarme en término de me gusta/no me gusta y no tener que decir por qué ni justificarme. Nunca quise ser guionista (aunque coqueteara con algún Fan Fic) ni dibujante, ni crítico. Y va siendo hora de volver a sacar al fan, al lector entregado, y empezar a pensar en pequeñito, que es como más y mejor se disfruta de tus aficiones. Al fin y al cabo, están para pasarlo bien.

Mi problema con DC

Tras mucho reflexionar, he llegado al fin a encontrar mi problema con DC. Es el siguiente:
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Cada vez que empiezo a cogerle el truco a alguna de las 3 series que sigo,  se produce una crisis (infinita, final, whatever…), me vuelvo a perder y va el Geoff Johns y aprovecha para colarme un nuevo origen de Hal Jordan.

Estoy a menos o nada de abandonar JSA, los Titanes y Green Lantern porque no me entero de nada en las 2 primeras y en la 3ª me han colado el origen de Hal ya 3 ó 4 veces…

Reflexionando un poco

¿Os acordáis de Excelsior, el grupo de fracasados que apareció en Runaways? En el pasado, fueron héroes adolescentes, como el Duende Verde, Ricochet, Darkhawk o Spiderwoman. Ahora, son cinco adultos intentando permanecer alejados de los trajes de licra… Pero decirlo es más difícil que hacerlo. ¿La manera de evitar caer en la tentación superheroica puede ser un grupo de ayuda? Coge una silla y vente con nosotros. Este es el texto promocional de Los Solitarios, un tomo que leí esta semana y que me ha hecho reflexionar mucho sobre lo grande que es esta etapa de Marvel y sobre cómo es que, pese a llevar tanto tiempo leyendo esta editorial, cada día disfruto más.

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Como lector habitual de Marvel desde hace ya cerca de 20 años (y aún me quedan unos cuantos para cumplir 30…), he leído prácticamente a todos los personajes protagonistas de la editorial en mayor o menor medida. En plena adolescencia, a mediados/finales de los años 90, empecé a buscar más allá de mis adorados mutantes y sucumbí a la oleada expansiva y aniquiladora de otras editoriales de Planeta de Agostini/Forum y compré cientos de tebeos de personajes y series como New Warriors y sus spin-offs, los Spin-Offs de Los Vengadores (ya pillaba algo de sus series regulares), números sueltos de Spider-Man, 4F, Defensores, Marvel Knights… Y, además, me dediqué a hacerme con cómics de los 80 y principios de los 90 que encontraba en la antigua (y única) librería especializada de mi ciudad. Un sinfín de historias que, a veces, ni terminé de completar y, otra veces, me interesaron lo justo para guardar esos cómics en alguna caja y olvidarme de ellos. Sin embargo, todo ello contribuyó a cogerle un gran cariño a los personajes de la editorial, a sus historias y a la continuidad de las mismas.
Seguramente por esta razón, en estos momentos estoy disfrutando como un enano con la Marvel actual, que bebe nuevamente de su pasado y actualiza excelentemente a personajes que quedarían poco atractivos si los usaran bajo la premisa de su concepción original. Mientras redactaba la reseña que he escrito sobre Los Solitarios para la Hemeroteca X-Men no podía dejar de pensar que los guionistas actuales están haciéndome muy feliz al recuperar conceptos clásicos de Marvel y adaptándolos casi perfectamente a la Marvel actual, que ha superado por fin la etapa rupturista de principios de siglo (encabezada por Morrison, Ennis, Millar y demás) y ha llegado a conciliar por fin un estilo en el que podemos hallar a una editorial que conoce perfectamente el mundo que le rodea y que hace todos los esfuerzos posibles para que su bagaje histórico no se pierda y llegue fresco a los nuevos lectores y, al mismo tiempo, no chirríe demasiado a los lectores veteranos.

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Creo que Los Solitarios refleja lo expuesto más arriba con gran claridad (por cierto, de ahora en adelante, spoilers sobre la miniserie) . Personajes como Rayo Iris se acercan ya a los 30 años (como yo) y no pueden permanecer estáticos y estereotipados, han de evolucionar, al igual que han hecho los niños que leíamos Power Pack como complemento de Factor X, disfrutábamos de sus aventuras contra extraterrestres, demonios y Morlocks y que ya somos adultos. Vale que la opción que han escogido creo que no es la más adecuada, pero sí valoro que hacerle huir de su familia por temor a que no acepten su sexualidad y que en L.A. se convierta en una niña tonta para encajar y obtener papeles en el cine es un paso adelante. Siempre estará ahí el pasado, reflejado en una conversación telefónica con su hermana Katie, para que recordemos que Julie Power no es una Paris Hilton con poderes: ¡es Rayo Iris y mola un montón!
Lo mismo ocurre con Darkhawk y Turbo. Compañeros de equipo en los New Warriors, ambos reflejan la etapa noventera de Marvel: son personajes con armaduras y poderes llamativos que ya no encajan del todo en el mundo Marvel post Civil War. Saben que o se retiran o se adaptan a los nuevos tiempos. Y han optado por lo primero. Pero los que leímos New Warriors (o Defensores Secretos, donde Darkhawk fue uno de sus primeros protagonistas) en su momento (o ahora, que es cuando estoy leyendo Defensores Secretos) sabemos que son personajes con un gran potencial en manos capaces, como las de C.B. Cebulski.
Finalmente, tenemos a tres personajes surgidos de las series de Spider-Man: Phil Urich, Ricochet y Spider-Woman III. De los dos primeros no conozco demasiado y prefiero no opinar sobre su pasado pero sí de su potencial (aunque el del antiguo Duende Verde parece un tanto estereotipado), pero la tercera era un personaje que, para empezar, no tenía ni que existir, puesto que no puede ni compararse con las dos Spider-Women anteriores (las heroínas, no la villana que es la verdadera Spider-Woman III), ya que su serie regular, escrita y creo que dibujada también por Byrne, no tiene demasiado sentido y es una de las que, como dije antes, languidece en una caja debajo de mi cama. Sin embargo, en Los Solitarios, todos ellos se convierten en grandes personajes. Han sabido adaptarlos al s. XXI y, probablemente, encandilan más de lo que lo hicieron en los años 90. Phil Urich es un personaje atormentado; Ricochet lucha contra lo que es y con la culpa por la muerte de Avispón; Spider-Woman III anda metida en algún lío oscuro que en esta historia sólo se deja entrever… Podría hablar también de la nueva Penitencia/Hollow, pero creo que, si Los Solitarios caen en el olvido editorial, poco sabremos de ella.
Hace poco comentaba que estoy disfrutando como un enano con Complejo de Mesías, pero de un tiempo a esta parte he de confesar que son pocas las series Marvel que me decepcionen y deje de seguir (4 Fantásticos es un ejemplo) y que hay muy pocos personajes que no me atraigan (mi eterno desdén hacia Spider-Man, salvo el Ultimate, y Punisher en su etapa MAX, por ejemplo). A esto le puedo sumar unas pocas series Vertigo, alguna grapilla DC, el Buffyverso y algunos mangas para completar mi ración mensual del noveno arte y, la verdad, cada día disfruto más leyendo tebeos y, salvo excepciones, no lamento ni un céntimo de lo que pago por ellos, aunque ya se podrían cortar con tanta edición «de lujo» que no lo son tanto, salvo en el precio.

¿Bajoperfiles?

Vengo dándole vueltas a una idea desde hace tiempo. Todo comenzó cuando leí en algún blog o en alguna conversación de MSN una palabra: «bajoperfil». Nunca la había oído en relación al «mundillo» y, de pronto, empecé a encontrármela en muchos lugares haciendo una especie de segregación entre los lectores de cómics en la cual había «bajoperfiles» y… «memoloperfiles», por decirlo de alguna manera. La idea del post o conversación entera venía a decir algo así como que los bloggers no somos lectores bajoperfil porque estamos informados, leemos, nos documentamos, tenemos más criterio al poder contrastar opiniones de otros bloggers y sabemos de los entresijos editoriales. Por lo tanto, esto dejaría a los lectores «bajoperfil» como aquellos que compran sus cómics, se los leen, disfrutan con ellos o piensan que son una mierda. Les daría igual si un tomo está mal rotulado o si la traducción no es exactamente correcta. Se quejarían si un tomo tiene «efecto» otoñal, pero no acusarían a los editores ni se dedicarían a buscar planes conspiratorios tras estas acciones. O algo así, supongo. Nunca me ha quedado clara la definición correcta.

Sin embargo, entiendo que un lector bajoperfil sería un lector de cómics que disfruta de su hobby sin mayores complicaciones. Lee lo que le gusta, pica con algunas cosas debido a la publicidad de las contraportadas o artículos y, probablemente, lo que le interese saber del futuro de sus series no tiene nada mucho que ver con los formatos de publicación y más con qué le pasará a los personajes o de qué irá la siguiente saga.

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Todo esto me hizo pensar. Hasta no hace mucho eso mismo era lo único que me interesaba. Cuando empecé a traducir noticias en +QC me comencé a interesar por los spoilers, por entresijos editoriales, por cuestiones relativas a editores y autores. Poco a poco, y leyendo bitácoras y foros varios, mi interés también derivó también hacia cuestiones relacionadas con los formatos, las rotulaciones, las traducciones. Me quejaba y me molestaban determinadas cosas. Por tanto, hace unos meses podría decirse que mi «perfil» lector no era «bajo». Sin embargo, cada vez me importa menos todo lo anterior y esto es algo premeditado. Un día me di cuenta de que no estaba disfrutando demasiado de mis lecturas por culpa de los spoilers, así que dejé las noticias en +QC (también porque estaba muy quemado). El siguiente paso ha sido «olvidar», inconscientemente, determinados sitios web cuyo contenido tiende a tratar temas relativos a entresijos editoriales, protestar por todo, convertir cualquier fallo en motivo de escándalo o querer crear corrientes de opinión con poco fundamento. Vamos, evitar el «cómomemolismo». No es posible dejar de lado cosas que me molestan (ortografía, formatos otoñales…), pero tampoco es que sea algo que me moleste en exceso. Vivo con ello y, siempre que puedo, dejo caer mi malestar (total, para 4 que me leen, pues tampoco es para tanto).

Y, para mi sorpresa, me encuentro pasando una etapa bastante agradable en relación a mis lecturas. Al no tener conocimiento de sucesos futuros -spoilers- ni al preocuparme por otros elementos accesorios, me dedico a la lectura de una forma total, disfrutando de las historias, del dibujo, del desarrollo de personajes, … En definitiva, disfrutando de los cómics. U horrorizándome de ellos cuando resultan ser una mierda. Y qué bien sienta ponerte a leer por el simple hecho de leer.

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¿Qué quiero plantear con este tocho? Pues lo siguiente: ¿Es necesario todo el «comomemolismo» que hay alrededor del cómic? ¿No sentís a veces que hay quien disfruta más con las conspiraciones o las quejas que con la lectura?

Si yo fuera editor

Una cadena bastante curiosa la que comienza Oneyros. Allá van mis conclusiones:

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¿Qué haría yo si fuera editor de cómics?

Para empezar, a los guionistas «estrellas» les pondría un editor firme e inflexible y con amplios conocimientos del bagaje de la editorial. Hasta las narices estoy de las tontadas de los cambios sin venir a cuento en el pasado de los personajes y de la retrocontinuidad mal usada. La continuidad es importante. Si no los guionistas no entienden esto, los editores deben hacérselo entender. No más Sins Past ni tontadas similares.

También alentaría que los guionistas buscasen historias novedosas. Nada del enésimo combate entre Lobezno y Dientes de Sable o Batman y el Joker. El tratamiento de personajes debería ser una de las principales bazas para hacer buenas historias. Se puede ir siempre un paso más allá. Los universos de ficción son mucho más amplios y más interesantes de lo que puedan parecer. Hay que aprovechar su riqueza. Sacar a los personajes de su propio estereotipo un tiempo tampoco sería una idea descabellada. Siempre acabarán volviendo a un status que recuerde al anterior, pero las historias deben afectar a los personajes y dar sensación de cambio.

Intentaría darles más libertad a los guionistas, que no estuvieran tan limitados a los recopilatorios. No se ha de hacer siempre historias en seis partes. Con esos 6 números (no podemos eliminar los recopilatorios, por desgracia) pueden elegir con libertad barajando las posibilidades numéricas: 6 números autoconclusivos, 3 sagas de 2 partes, 2 sagas de 3 partes, una saga de 2 y otra de 4, una de 5 y un número autoconclusivo o una saga de 6 partes. Pero que sea decisión del guionista y del editor.

En cuanto a los dibujantes, les obligaría a dibujar arcos completos. Nada de dibujar 4 de las 6 partes o 3 de 6. Los dibujantes lentos, por muy buenos que sean, tienen que vender el arco argumental completo, no podemos depender de fill-ins de última hora que trastoquen el resultado final. Son artistas, sí, pero también se consideran profesionales. Que actúen como tal. Lo mismo para los guionistas que dejan historias a medio hacer, tipo Morrison y su The Authority.

Evitaría las chorradas de las portadas alternativas. Se busca un portadista fijo para cada serie y punto. En todo caso, se puede incluir un pin-up por otro dibujante o por el dibujante regular.

Si fuera editor de cómics en España

Todos los días al llegar a la oficina diría: Hubo vida antes de que Panini editara Marvel/Planeta editara DC/Norma editara Wildstorm. Así, me plantearía lo de crear una base de datos para que los traductores no le pongan a los personajes el nombre que les salga de los c*****s.

Intentaría que los traductores, además de saber inglés, supieran también español. Que las faltas de ortografía y demás incongruencias morfosintácticas y semánticas dan bastante por culo. Y, bueno, ya si los traductores no fueran laístas, leístas o loístas sería la leche. ¿Tan difícil es buscar a un español que hable bien su lengua? Hay profesionales también en otras comunidades que no sean Catalunya y Madriz, dos comunidades con peculiaridades lingüísticas muy evidentes que se pasan al papel y que los lectores de fuera detectamos inmediatamente. Evitaría también expresiones y frases hechas habituales de una comunidad y buscaría otras más estándar (había una en Planeta… ¿Cantar la caña o algo así? Me la explica alguien?).

«Animaría» a los packagers a usar fuentes similares a las originales en la rotulación.

Todos los tomos irían cosidos. El otoño perpetuo de Panini da por culo también.

Pondría artículos. Hay que fidelizar clientes y no espantarlos con las ediciones «sin extras» que nos invaden últimamente.

 

Si fuera editor de Marvel.

Cerraría la línea Ultimate. X-Men es floja. The Ultimates ya ha terminado (Obviemos a Loeb, please). 4F tengo la impresión de que no le interesa a nadie. Para mantener una línea donde sólo despunta Ultimate Spider-Man le daría al guionista una de las series regulares del Universo Tradicional. Fue bonito mientras duró.

Limitaría las series limitadas en la línea mutante. Nada de 3 ó 4 a la vez. Cuando acabase una, empezaría la otra. Y se publicarían aquellas que tuvieran algo interesante que contar. Por lo demás, New Excalibur no me termina de convencer, cerrada. Miniserie para Cable y serie regular para Masacre. Lobezno con una serie. Y en una de las principales como mucho. Cerraría Astonishing tras la marcha de Whedon. Dos series principales son bastantes.

Los Vengadores están bien como están, pero el editor debería recordarle al guionista que la continuidad es importante y que no se puede hacer retrocontinuidad mala by the face. Lo mismo con las series limitadas.

Spider-Man. Con 2 series tiene. Dos series y una limitada al mes. No hay mucho que contar de un personaje con más de 45 años de historia y 4 series a la vez. Así está últimamente, como los cangrejos. Para atrás y sin freno.

Los héroes Marvel. Hulk sigue como está. Los 4 Fantásticos merecen a un guionista decente. Strackzynski a la calle. La serie ha de tener un tono actual pero, al mismo tiempo, aventurero. Dan Slott a guionizarla. Daredevil sigue como está. Los demás proyectos también.

Intentaría limitar todo el aspecto publicitario. Hay que dejar sorpresas a los lectores y que no se sepa todo de antemano y se cuelen los spoilers en Newsarama.

Adelgazaría.

Si fuera editor de DC.

Dimitiría si fuera Didio.

Vertigo sería mi buque insignia. Poco a poco iría pasando a esta línea editorial series como Batman y Outsiders. Personajes que no pegan como «superhéroes» y que pueden dar más juego con historias menos limitadas a cánones preestablecidos.

Intentaría sacar a los «grandes» de las limitaciones y de los clichés que su propio mito les ha impuesto. Superman, Flash (aunque menos), WW, Batman… Todos están encasillados. Evoluciona o muere. Con la de sidekicks que hay por ahí como para estar viendo agonizar personajes.

 

La palabra crisis no estaría permitida en mi oficina.

 

Y como esto es más divertido que otros memes, le paso esto a:

 

David Fernández ( a ver si vuelve a escribir en su blog)

Borja Cano

Civ

Kike

Chrisssssssssssstian Samanosuke