Fuimos gigantes

Hay relaciones que parecen destinadas a ser para siempre. Es la historia de un amor que nació para ser grande…eterno. Scott Summers y Jean Grey. Una pareja a la que el amor les encontró siendo jóvenes. Les vimos crecer, madurar, separarse, volver a encontrarse, cambiar, luchar, morir, buscar refugio en brazos de otras personas, resucitar, reencontrarse, no saber cómo actuar uno frente al otro, volver a enamorarse, conocer a sus hijos del futuro, casarse, irse de luna de miel, vivir como una extraña pareja, luchar, perderse, encontrarse de nuevo, dudar de su amor, separarse, encontrar el amor verdadero con otra persona, morir, seguir adelante, cambiar, liderar y morir, ser jóvenes de nuevo y no querer cometer los mismos errores. Resucitar. Estar solos.

Y como el tiempo no perdona, se nos olvidó luchar…

Fuimos el aire, fuimos el viento, como una tormenta tú y yo fuimos grandes.

Hoy no queda nada. Fuimos gigantes.

Fuimos gigantes

 

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Siempre pensando en cómics…

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Nunca llegué a pensar que un personaje tan perdido durante décadas como Cíclope pudiera ser echado tanto de menos en la Marvel actual. Desde ResurrXión, no paro de pensar en lo mucho que los grupos X necesitan a Scott Summers (a su versión adulta, en concreto).

Axis: el no-evento

Todos los lectores llegamos alguna vez a ese momento en el que uno de los escritores que admiras te decepciona y eso es lo que me ha ocurrido a mí con Rick Remender tras la lectura del evento Axis. Concebido inicialmente para poner punto y aparte a algunas de las tramas planteadas en Imposibles Vengadores, esta miniserie en la que se producía un nuevo crossover entre Vengadores y X-Men ha resultado estar muy por debajo de las expectativas que me despertó inicialmente.

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Spoilers si no has leído la saga.

Desde la creación de Imposibles Vengadores, Remender fue planteando una serie de cabos sueltos que parecían confluir en algún punto. Así, por un lado, nos intrigó con el misterio de Cráneo Rojo, Onslaught y el cerebro robado de Charles Xavier para luego dejar en el aire la trama durante bastantes meses en los que se centró en la saga de los hijos de Apocalipsis. En Axis vuelve a utilizar estos argumentos como punto de partida y el temible Onslaught Rojo  se nos presenta como la amenaza antimutante definitiva. Genosha se convierte en un campo de concentración y la Patrulla X y Los Vengadores unen sus fuerzas para detener los planes de Onslaught de exterminar la raza mutante en una batalla en la que el nivel de peligro hará que los héroes se tengan que ver ayudados por diversos villanos. Al acabar, Evan Sabahnur se convertirá en Apocalipsis y los villanos y los héroes invertirán roles debido a un hechizo que el Doctor Muerte y la Bruja Escarlata lanzan para derrotar a Onslaught Rojo. El resto de la historia consistirá en ver cómo los héroes se van volviendo cada vez más oscuros y peligrosos y cómo los supervillanos tienen que salvar el día. Casi se puede llegar a pensar que es una especie de versión light y bastante poco atractiva de la saga Maldad Eterna que algunos meses atrás Geoff Johns y David Finch habían realizado en DC. Finalmente, tal y como era previsible, la mayoría de los villanos y héroes vuelven a ser ellos mismos salvo un par de excepciones para darle vidilla inicial al nuevo volumen de Imposibles Vengadores. Ah, sí, y luego está lo de Wanda, Pietro y Magneto que me da una pereza tan grande que ni lo voy a comentar.

Fin de Spoilers.

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Previsible, simple, sin sentido, innecesario, los personajes fuera de su cliché para volver a él con facilidad… Como todo macroevento, Axis peca de grandilocuencia y no llega a ofrecer lo que prometía. Axis no aporta nada novedoso, salvo resolver las tramas de Cráneo Rojo y Apocalipsis y servir como punto de partida para el nuevo volumen de Imposibles Vengadores del propio Remender. Es más, se podía haber acabado en el tercer número y todo habría sido mejor y más coherente con la historia previa, ya que habría resuelto la subtrama del cerebro de Charles Xavier y habría presentado en sociedad al nuevo Apocalipsis, dando punto y final al primer volumen de Imposibles Vengadores. Todo lo que sigue a partir de ahí llega a ser bochornoso por momentos y no parece digno de alguien capaz de escribir Ciencia Oscura.

La saga está dividida en tres libros (Supremacía Roja, Inversión y Nuevo Desorden Mundial) y dibujada por varios artistas como Adam Kubert, Leinil Francis Yu, Terry Dodson y Jim Cheung. Todo eso en 9 números debido a la cadencia semanal de los mismos. A pesar de que los cuatro son buenos dibujantes y me gustan  bastante, la realidad es que el que ni siquiera haya dibujado un “libro” cada uno ha restado cohesión al conjunto y da el aspecto de ser una historia poco cuidada por la editorial. Además, hay algunas páginas que, por decirlo suavemente, no están demasiado trabajadas, supongo que por las ajustadas fechas de entrega o por la legión de entintadores, que no favorecen nada los lápices.

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La razón por la que Axis pasa por ser una de las historias más inclasificables que he leído en mucho tiempo la desconozco y creo que Rick Remender sigue siendo capaz de ofrecer mucho más. No tengo muy claro qué esperar del próximo evento Marvel, pero sí que ansío que este declive en los eventos que llevamos soportando varios años acabe cuanto antes con las Secret Wars, que están ya tan cerca y que tanto revuelo han montado. Creo que si hay algo que resetear, rebootear, finiquitar, enterrar y olvidar en el Universo Marvel que salga de las Guerras Secretas es esta tendencia a dar más importancia de la debida a historias que probablemente habrían resultado mejores si hubiesen quedado contenidas dentro del subuniverso en el que se gestaron, sin la presión de ser un macroevento editorial y destinada a los lectores habituales. Estos no-eventos no suman nada creativamente, es más, restan. Así que, por favor, Marvel, basta ya de macroeventos. Déjanos disfrutar.

Todo sea por no volver a tener a un “KLUH” en nuestras vidas.

Factor Nostalgia. Pícara (1995). Howard Mackie y Mike Wieringo

Texto originalmente publicado en +QCómics el 30 de octubre de 2007

“Vive tu vida al máximo… por los dos. Sabes que siempre estaré contigo.”
Cody Robbins
El año 1995 siempre será recordado por los fans mutantes porque fue el año en que Marvel hizo uno de los movimientos más osados que se puede recordar: cerrar todas las series mutantes para dar paso a La Era de Apocalipsis. Un mundo nuevo, un mundo distorsionado, un mundo que no podría existir demasiado tiempo. Justo antes de que la búsqueda de Legión en el pasado tuviera lugar, comenzó a publicarse una miniserie que, con el paso de los años, ha llegado a ser bastante especial para mí: ésta de Pícara de la que quiero hablar hoy.
Quizás sería completamente desorbitado hacer una valoración de la evolución de Pícara a manos de Chris Claremont. Bastará decir que, con el paso de los años y bajo la magnífica pluma del “patriarca mutante”, Pícara pasó de ser una vulgar secundaria a una de las mujeres X más carismáticas, queridas y admiradas tanto dentro como fuera de las páginas de las series mutantes. Su belleza pronto quedó al descubierto gracias a los lápices de Marc Silvestri y Jim Lee, así que no se tardó mucho en buscarle un interés romático que viniera a crear algo más de drama, puesto que los poderes de la joven le impedían, y aún le impiden, tocar a los demás. El elegido fue el enigmático Gambito, uno de los últimos personajes creados por Claremont en su primera etapa como guionista de Uncanny X-Men.
La relación de estos dos personajes estuvo marcada desde el principio por la más que evidente tensión sexual entre ambos. Algo lógico siendo ambos guapos, atractivos y compartiendo residencia, entrenamientos y arriesgando la vida el uno por el otro día sí y día también. Tanto a los guionistas como a los fans nos encantó la pareja, hasta el punto de que, casi imperceptiblemente, toda la vida de Pícara comenzó a girar en torno a la de Gambito, casi como si lo vivido anteriormente en la Patrulla X y en la Hermandad de Mutantes Diabólicos no mereciera ser recordado. Así, la sureña se vio afectada por la llegada de Bella Donna y por los turbios asuntos relacionados con Candra, Nueva Orleáns y los Clanes de Asesinos y Ladrones. Es por ello que su primera miniserie se centra también en estos aspectos y que, además, sirviera para dar carpetazo a uno de los momentos más trascendentales de la vida de Pícara.
Al comienzo de la historia, Pícara vuela hacia una clínica en la que está ingresado Cody, el chico al que besó en su adolescencia y cuyo beso despertó sus poderes mutantes. El joven lleva en coma desde entonces. Al mismo tiempo, Bella Donna planea vengarse de Pícara, la cual le robó sus recuerdos sin querer en la primera miniserie de Gambito, y decide atacar a su enemiga a través de Cody. Manda a varios de sus lacayos a secuestrarle, por lo que Pícara viaja hasta Nueva Orleáns para rescatarle, reuniéndose con Gambito. La lucha final en el santuario del Clan de Asesinos será una de las batallas más míticas de Pícara. Tras superar diversos ataques psicológicos que le recuerdan errores del pasado (Ms Marvel…) y ver cómo corre peligro la vida de Gambito, además de la de Cody, Candra les quita los poderes a la mujer X y a Bella Donna y, cual Tormenta luchando con Calisto, ambas luchan con puños y cuchillos. No hace falta decir que Pícara gana el combate, pero no consigue salvar la vida de Cody. Gracias los poderes de Tante Mattie, Pícara y Cody pueden despedirse para siempre, en una de las escenas más emotivas vividas por la mutante del mechón blanco.
Mucho ha llovido desde 1995 para Pícara y Gambito. En los momentos previos al fin del mundo, se dieron un apasionado beso que, tras el fin de La Era de Apocalipsis, serviría a los guionistas para explorar su relación y llevarla hasta límites insospechados. Pícara marchó con el Hombre de Hielo en busca de respuestas acerca de lo que “vio” en la mente de Remy, mientras que él dio muestras de ser aún más oscuro de lo que se intuía. Pese a que la presencia de Joseph, el clon de Magneto, puso en peligro la relación otra vez, sólo el descubrimiento del papel que Gambito había tenido en la Masacre Mutante fue un serio inconveniente para la pareja. Pero todo pasa y nada queda, así que los guionistas volvieron a reunirlos y desde entonces se han mantenido juntos, eso sí, con mucho altibajos, pérdida de poderes (con todo lo que eso conlleva) incluida. Tuvieron la oportunidad de vivir felices y como una pareja normal durante varios meses, pero sus deberes como Hombres X pesaron más y su vuelta a la Patrulla X no pudo ser más catastrófica. Primero, Remy se quedó ciego y, luego, Pícara cayó en el engaño que Mística, bajo la apariencia de Foxx, le tendió al hacerle creer que Gambito le había sido infiel. Su relación se tambaleaba y ni siquiera la experta ayuda de la terapeuta sexual Emma Frost podía hacer mucho por ellos. Por si fuera poco, Apocalipsis convirtió a Gambito en su nuevo Jinete y, tras ser derrotado, éste marchó hacia un destino desconocido. Así, ahora Pícara dirige el grupo independiente de la Patrulla X mientras que Gambito se ha pasado al bando enemigo. Todo apunta a que la próxima reunión entre ellos será muy dolora. O eso esperamos los lectores de la etapa de Mike Carey.

La miniserie de Pícara estaba escrita por Howard Mackie, guionista al que siempre le ha seguido la polémica. Este antiguo editor Marvel tiene en su haber el honroso mérito de ser el guionista de la época más oscura de Spider-Man, el escritor de la etapa final de X-Factor o de Mutante X (que no brillaron por su calidad) y quien relanzó en los 90 a los personajes más oscuros de Marvel gracias al éxito de la serie del segundo Motorista Fantasma. Se le ha criticado siempre su tendencia a no cerrar los cabos sueltos, a presentar personajes misteriosos cuyo origen no era desvelado y el vender muchos cómics que, realmente, no merecían demasiado la pena para algunos. Sea como fuere, hasta sin firmar la historia se vio salpicado en la polémica cuando Marvel publicó, dentro de la línea mutante, La Hermandad, sobre un grupo terrorista mutante. Pese a que la serie se cerró muy pronto tras el 11-S, la identidad del guionista, que firmaba como Mr X, no ha sido revelada. Muchos apuntaban a Mackie, aunque la versión “oficial” de Quesada es que fue Mark Felt (el garganta profunda del Watergate ¬¬) y nunca se ha podido descartar a otros autores. Tras esto, le perdí la pista (según me cuenta Yota, cayó en desgracia a comienzos de la “Era Quesada” porque era un enchufado) y si no fuera por la Wikipedia no sabría mucho más de él.

Como dije al principio, esta miniserie ha llegado a ser muy especial para mí con los años. La razón es, sin lugar a dudas, su dibujante. En estas páginas entré en contacto por primera vez con el malogrado Mike Wieringo, un autor que, desde entonces, siempre me gustó y del que aprendí más de un truco y de dos al copiar sus páginas cuando aún tenía tiempo (y ganas) de dibujar. Pese a que aún estaba bastante “verde” en relación a su posterior evolución, su estilo cartoon me encandiló desde la primera hoja y aún hoy me maravilla echar un vistazo a las páginas de esta miniserie. Le perdí la pista durante varios años por aquello de que se dedicó a trabajar bien con otras editoriales que no eran Marvel o bien en las series arácnidas, a las que no me he acercado mucho salvo puntualmente. Disfruté, por el contrario, como un enano con su etapa en Los 4 Fantásticos junto a Mark Waid, en la que destaca, sin lugar a dudas, el momento en el que el grupo de aventureros se encuentra con “Dios” Kirby. Un número emotivo, vibrante y que para mí es ya un clásico moderno gracias tanto a la historia de Waid como al dibujo limpio, agradable, ¿perfecto? de Wieringo.
Uno de los primeros autores cuyo blog localicé en Internet fue el de Wieringo, así que durante unos cuantos meses, pude observar su trabajo, leer sus textos y me hice una imagen mental bastante agradable de él. Sus textos transmitían ilusión por su trabajo, sus ganas por gustar a los lectores, su interés por mejorar, las ganas de comunicarse con los fans,… en definitiva, su amor por los cómics. Parecía disfrutar al máximo con lo que hacía y eso se notaba en sus páginas. Por eso me cogió tan de sorpresa su fallecimiento este pasado agosto. No sólo porque era un hombre muy joven, sino porque parece que haya gente que aún tenga mucho que aportar y que no es justo que se vayan antes de que puedan hacerlo. Pero, bueno, la vida es así y siempre nos quedará su magnífica obra para recordarle como se merece y, de esta forma, siempre estará entre nosotros.

X-Men: La canción de guerra de Fénix

canción de guerra de FénixCorrespondencia USA: X-Men: Phoenix Warsong nº 1 al 5
Guión: Greg Pak
Dibujo: Tyler Kirkham
Tomo 100% Marvel Panini. 120 páginas. 10,75€
Fénix es un tema recurrente para los guionistas de la franquicia mutante. Todo el mundo quiere escribir sobre él, por lo que no siempre nos encontramos con historias que cumplan un mínimo de calidad. Sin embargo, en esta ocasión no tengo del todo claro qué pensar de La canción de guerra de Fénix. Por un lado, el regreso de Las Cucos y descubrir su origen me ha gustado bastante. Es decir, no es que estuviera esperando con ansias que nos contasen de dónde habían salido estas mutantes, pero ligar su origen a Emma Frost (madre por un día) y John Sublime y Arma X creo que es un acierto, puesto que no sólo se retoman dos de los aspectos más interesantes de la etapa Morrison, sino que, además, queda muy coherente.
Pero, por otro lado, creo que todo esto podría haberse hecho sin necesidad de hacer intervenir al Fénix, ya que la amenaza de las cien Cucos podría haber dado mucho juego por sí sola sin tener al Fénix danzando por ahí. Dicho esto, creo que esta miniserie no sólo está bien escrita y se lee bastante bien, sino que hasta me ha parecido superior la Canción Final de Fénix, no sé si por el formato, que permite seguir la lectura sin problemas o porque en la anterior realmente había muy poco que contar y aquí da la sensación de que pasan más cosas. El dibujo de Tyler Kirkham es más que correcto y creo que es un excelente sustituto de Greg Land.

Cable & Masacre: Civil War.

Contiene: Cable & Deadpool #30 al #32
Guión:
Fabian Nicieza
Dibujo:
Staz Johnson
Tinta:
Klaus Janson
Panini. 80 páginas. 3,90 €
Si aún no has comprado este especial. CORRE A POR ÉL YA. Por dios, pero si es divertidísimo. Una muestra de lo que nos estamos perdiendo por las supuestas malas ventas que tuvo el tomo que sacó Panini allá por la prehistoria (CORRE A POR ÉL TAMBIÉN, que la portada de ROB! no te asuste). Una auténtica guerra civil entre los dos protagonistas de la serie tiene lugar cuando Masacre decide hacer algo legal y trabajar para el Gobierno de los EEUU cazando a héroes que se niegan a registrarse mientras que Cable se decide a apoyar al Capitán América. Aunque este tomo va entre los números 3 y 4 USA de la Guerra Civil, se puede leer sin problemas, que sólo hay dos posibles Spoilers. La vuelta de cierto personaje que sale en la portada del número #4 y la muerte de un personaje que no le interesa a nadie (y ni siquiera se dice quién muere en esta historia). ¿Qué nos encontramos en este número? Pues a Nicieza haciendo que Masacre esté totalmente descontrolado, y en su salsa, hostiando a superhéroes: los Campeones de los Grandes Lagos (bueno, había dicho superhéroes, ejem…) y la mayor parte de los héroes renegados importantes. Todo ello acompañado con mucho humor, chistes geniales y grandes momentos como… ¡¡¡La aparición de La Ardilla!!! ¡¡¡¡¡La némesis de Masacre definitiva!!!!! ¿He dicho ya que vayas corriendo a comprarlo?

Una de mini-reseñas

Aniquilación #4

Contiene: Annihilation #1 al 5
Guión:
Kieth Giffen
Dibujo:
Andrea DiVitto
Tomo Panini. 144 páginas. 9,75 €

Qué final de saga. Las miniseries anteriores han constituido una excelente aproximación al conflicto y una actualización de varios de los personajes principales: Nova, Drax, SuperSkrull, Estela Plateada, Ronan y, cómo no, Annihilus y sus huestes. Si a lo largo de todo el transcurso de los acontecimientos previos hemos sido testigos de la devastación, del sacrificio de héroes, soldados y planetas; del cambio en el status de muchos personajes y de momentos tan dramáticos como la derrota de Galactus, ahora está todo preparado para enfrentarse ¿definitivamente? contra Annihilus. La resistencia está al borde de la extinción. Los Skrulls casi han desaparecido. Ronan debe lograr derrocar a la casa Fiyero si quiere dar a los Kree una oportunidad para sobrevivir. Nova y el ex Starlord coordinan a la resistencia junto a Gamora. Phyla Vell da a Drax la noticia de que Dragón Lunar ha caído en manos de Thanos.
Todo está listo para una guerra total.Momentos sorprendentes: Drax cumpliendo la misión para la que fue creado. Galactus desencadenado. Ronan y la Inteligencia Suprema. Giffen lleva a cabo una gran labor en esta miniserie final. Coordinar una historia tan vasta como ésta debe de ser algo titánico, sobre todo si se quiere dejar con un final redondo o, por lo menos, tan llamativo como el que tiene esta historia. No es de extrañar, por tanto, que, dado el buen hacer del guionista, la historia acabe de forma abierta para explotarla en las continuaciones que se están publicando actualmente en los USA. Aniquilación es una joya que, esperemos, no debería desvirtuarse demasiado.

Lobezno #20

Contiene: Wolverine vol 3 46 y 47
Guión: Marc Guggenheim
Dibujo: Humberto Ramos.
Panini. 48 páginas. 3,25€

Curiosamente, creo que no muchos esperaban demasiado de este Tie-In de la Civil War y, sin embargo, es magnífico. Una saga con acción a raudales, algunas burradas, humor (¡¡¡Logan hace chistes!!!) y una historia que es lógica con la forma de pensar del personaje. Por fin alguien hace una historia decente de Lobezno en la que Lobezno se comporta como realmente es. Millar lo desquició. Daniel Way lo ha llevado por caminos que a saber a dónde le llevan. Lástima que Marc Guggenheim no vaya a durar mucho. Ah, Humberto Ramos dibuja de vicio en esta saga.

Invencible: Auténticos Desconocidos

Contiene: Invincible 9 al 13
Guión: Robert Kirkman.
Dibujo: Cory Walker
Aleta. 138 páginas. X €

Kirkman, Kirkman… ¡¡qué gran escritor eres cuando quieres (olvidémonos de Ultimate X-Men por ahora)!! En los 13 números que he leído de esta serie hasta este tomo ya has conseguido crear un icono moderno. Mark Grayson ya tiene más carisma que personajes que llevan pululando por otros universos más de 20 años. Tiene un trasfondo propio (vale, no muy original, es una mezcla entre Superman, Spiderman y Robin, pero bien hecho), genera interés y la serie avanza con un ritmo trepidante pese a estar en plena época de la descompresión. En este tomo, Omni-Man revela a su hijo la verdadera razón por la que está en La Tierra y el auténtico peligro que su raza representa para el cosmos y esto provoca un enfrentamiento entre padre e hijo y, tras esto, un cambio de status para Invencible, su madre y sus dos mejores amigos. Kirkman dice que este giro argumental estaba planeado desde el principio y, sinceramente, yo me lo creo. Esta serie no es ningún cliché andante. Ahora a comprarme el sexto tomo.