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Archive for 25 mayo 2014

Una de trailers

25 mayo, 2014 1 comentario

Winter Summer is Coming!

 

Pues eso, se acerca el verano, aunque hoy llueva, y llegan dos cosas: el tiempo libre y la temporada de películas blockbuster comiqueras para ver en el cine con el aire acondicionado. Este verano hay dos películas que quiero ver con muchas ganas. La primera es la imprescindible, al menos de momento, X-Men: Días del Futuro Pasado.

 

La segunda es la que pinta con ser la película del verano, Guardianes de la Galaxia, que parece trasladar a los héroes Marvel todo aquello que nos maravilló en la corta pero excelente Firefly de Joss Whedon.

 

Además, hay ya un par de trailers de series para la próxima temporada que pintan muy bien. Constantine me ha ganado con este trailer. Espero que la NBC apueste de verdad por la serie y no nos acabe ofreciendo la versión edulcorada que pudimos ver en los cines de la mano de Keanu Reeves.

 

Por otro lado… bueno, el trailer de Flash me ha dejado frío… Teniendo en cuenta que Arrow es una serie simpatiquilla y ésta es un spin-off le daré una oportunidad. Además, el prota me cae bien desde que hizo del malvado Sebastian en GLEE.

 

Por último, aunque esta serie no es estrictamente comiquera, creo que la referencia a La Liga de los Hombres Extraordinarios está ahí: la IMPRESCINDIBLE Penny Dreadful. He visto los dos primeros capítulos y aún sigo alucinando.

 

Como bonus, el trailer de Big Hero 6, que poco parece estar basada en aquella miniserie Marvel de los 90 pero pinta simpática. En diciembre en los cines.

 

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El circo del desaliento

24 mayo, 2014 Deja un comentario

Circo del desaliento

Aprovechando que por fin se ha confirmado su presencia  en la Summer Con del próximo julio, ando leyendo las obras de David Rubín de cara a pasar un buen rato en la charla – conferencia que suele haber con los autores invitados. Siguiendo los consejos de mi amiga Ingrid, he empezado por El circo del desaliento, primera novela gráfica de Rubín, según veo en la web Astiberri. Se trata de una recopilación de historias cortas de gran intensidad emotiva que me han parecido soberbiamente bien desarrolladas. Algunas me han impactado especialmente. Con un hilo conductor basado en la búsqueda existencial  (ya sea del amor o de la felicidad), hay varias historias que me han parecido magistrales. Por cierto, que dado que, generalmente, mi volumen de lecturas pijameras supera ampliamente a las obras de autor, creo que es normal que me hayan gustado especialmente las historias en las que Rubín reinterpreta el mito del héroe, más bien del vigilante, de sus motivaciones y de las consecuencias de sus acciones.

La primera de ellas, Donde nadie puede llegar, presenta a un boxeador sin éxito reconvertido en vigilante enmascarado para huir de la enorme tristeza que le ha alejado del amor, del éxito y de todo.  Son 54 páginas de pura emoción, en las que los silencios y las “miradas” dicen tanto o más que el texto y en las que, al llegar al final, sólo puedes esbozar una sonrisilla ante la resolución de la historia, porque ese final es sumamente perfecto.

El guerrero, tiene un final magistral, en el que el “héroe” se descubre y deja perfectamente claro que no hay romanticismo en sus acciones, sino, más bien, egolatría. Un giro de tuerca al concepto del (super)héroe que no vi venir.

La sombra del gigante que me ahoga es otra historia que abre una nueva perspectiva del mito del vigilante enmascarado, me pareció brillante. Su protagonista, a la que podríamos bautizar como Mary Jane, Gwen, Lois o como cualquier otra sufrida novia/esposa de los diversos héroes que pueblan los universos de ficción más conocidos, te deja de piedra con sus pensamientos, tan reales y de sentido común que te podrías llegar a plantear por qué no ha habido una gran historia basada en algo parecido en los más de 75 años de historia de los cómics de superhéroes. El desamor, la pérdida y la separación que pueden conllevar la convivencia es un tema que gana mucho dentro del marco en el que Rubín la sitúa, dejándonos con la duda sobre si este héroe se dará cuenta de que, tal vez, esté ganándose a su ciudad al luchar contra el crimen, pero que, al mismo tiempo, está perdiendo a quien más le quiere.

 

Del resto de las historias destaco “Que se lo coma el salitre”, porque creo que Rubín reinterpreta el mito bíblico de forma brillante, y, también, “Las sinfonías congeladas”, una maravillosa historia sobre cómo el paso del tiempo acaba por curar las heridas más profundas cuyo final me conmovió especialmente. El resto, como las ya mencionadas, son historias agridulces, cuyos personajes viven en el desaliento al que hace mención el título del volumen.

La próxima lectura será La tetería del oso malayo. Y ya estoy deseando que caiga en mis manos.