John Byrne’s Next Men. Volúmenes 1 y 2

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Poco se puede decir a estas alturas de John Byrne, ya que su fama le precede. Su legendaria etapa junto a Chris Claremont en la Imposible Patrulla X, sus Alpha Flight y sus 4 Fantásticos son algunas de las grandes obras de Marvel clásica. Tras pasar por la Distinguida Competencia, el polémico autor afincado en Canadá realizaría esta obra durante los oscuros años 90. En medio de los hipertrofiados héroes de Marvel, Image y DC, los Next Men nos resultan ahora perturbadoramente oscuros y realistas. Dark Horse fue la editorial que recogió esta idea originalmente, aunque, tras 15 años de parón (en los que volvió, para marcharse, a Marvel y DC), la serie fue terminada recientemente en IDW, cuya recopilación de la serie original es la que Norma publica en España en cuatro tomos.

La historia de los Next Men comienza en la novela gráfica 2112, una historia futurista en la que las multinacionales manejan a la población mundial, dividida en castas. Por un lado, los ricos están protegidos y vigilados por el cuerpo policial de élite Safeguard, Inc., tienen a su disposición todo tipo de recursos y una vida placentera. Por el contrario, los “medios” son un grupo de seres deformes con diferentes poderes que deben luchar por la supervivencia liderados por Satanás, un siniestro villano cuya presencia será enigmática durante la historia planteada en la serie regular. En este especial 2112 se sentarán las bases de todo lo que descubriremos leyendo Next Men, como la existencia de un proyecto militar ultrasecreto que cambió el mundo con graves consecuencias para la humanidad.

Next Men usa como excusa la “llegada” al mundo de los supervivientes del proyecto de mismo nombre para presentar un interesante entramado en el que los hilos argumentales van transcurriendo en paralelo hacia diferentes puntos, aunque todos ellos tienen en común la figura central de Aldus Hilltop, originalmente el encargado del Proyecto Next Men, luego vicepresidente y, finalmente, presidente de los USA gracias a las manipulaciones de Satanás, el villano futurista llegado al pasado  y cuya presencia deberá ser detenida por otro agente proveniente del futuro. Es especialmente reseñable la historia vivida por su secretaria y amante, Amanda Watson, en compañía del androide Mark IV, muy en la línea de Terminator, todo sea dicho.

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Los “Next Men” es un grupo que, inequívocamente, guarda muchísimas similitudes con la Patrulla X. Desde el serio líder cuyos poderes están en su visión al velocista juvenil payasete pasando por la atleta perfecta. El “invernadero” virtual en el que el proyecto secreto los confinó es su amplificada Sala de Peligro y Control y Tony Murcherson actúan como Xavier y Fred Duncan en los años 60. Sin embargo, Byrne se atreve a ir mucho más lejos que Marvel y plantea temas como la sexualidad, los embarazos no deseados, la idoneidad del asesinato y las víctimas colaterales en conflictos no provocados, haciendo que los Next Men resulten sumamente realistas, casi como un reflejo oscuro de la alegre Patrulla X de los años 60 a la que tanto recuerda el grupo. Al igual que en el caso de los mutantes de Marvel, el mundo tampoco parece estar preparado para la existencia de los Next Men, que deben enfrentarse a la incredulidad de la gente, a quienes quieren beneficiarse de ellos (todo lo relacionado con la editorial de cómics me parece una genialidad) y a las consecuencias de sus acciones, que tienen consecuencias graves en el final del segundo tomo.

Lo que comenzó con una lectura sin grandes pretensiones se fue convirtiendo página a página en una pequeña obsesión. Creo que es, sin duda, la última gran obra de Byrne (al menos lo que llevamos publicado hasta el momento…) y que se adelantó a su época en muchos conceptos que ya no sólo fueron reciclados luego por gente como Rob Liefeld en sus New Men o por Jim Lee o por la Marvel del siglo XXI, sino que hay ideas que tanto el cine como la TV (Héroes, The Tomorrow People…) también han recogido para el gran público.

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Factor Nostalgia. Marvel Knights, de Chuck Dixon y Eduardo Barreto.

Texto originalmente publicado en +QCómics el 18 de septiembre de 2006

Daredevil. Punisher. La Viuda Negra. Capa y Puñal. Shang Chi. El Caballero Luna. Luke Cage. Segundones estelares de Marvel. Ocho personajes en busca de un autor que los hiciera brillar a comienzos del siglo XXI. Lamentablemente, no lo consiguieron en esta serie.

Marvel Knights 1 al 15 USA (Julio del 2000- Septiembre del 2001)
Guión de Chuck Dixon
Dibujo de Eduardo Barreto y Mike Lilly (número 14)
Tinta de Klaus Janson (números 1-6) y Nelson de Castro (números 7-15)
Portadas: Joe Quesada

Quizás aún pueda parecer un poco pronto para hablar de “nostalgia” al referirnos a esta serie, pero lo cierto es que estamos ante el más claro ejemplo de que la nostalgia puede llegar a ser usada para vender. Si nos fijamos en los protagonistas de Marvel Knights, veremos a personajes que tuvieron su GRAN momento (en mayúsculas) y que, cuando apareció esta historia, hacía unos años que iban dando tumbos en mayor o menor medida. Incluso, había algunos que estaban bastante desaparecidos. Daredevil tuvo su momento en la etapa Miller. Punisher llegó a aparecerr en casi tantas series al mes como Spiderman, Lobezno o el Motorista Fantasma. La Viuda Negra dirigió Los Vengadores. Capa y Puñal fueron los héroes adolescentes de los 80 (con permiso de los Nuevos Mutantes). El Caballero Luna tuvo su etapa de gloria. Los 70 no se entenderían sin Luke Cage ni Shang Chi. Pero casi todos, a comienzos del nuevo siglo, se encontraban en un punto muerto. Sí, Punisher y Daredevil comenzaban etapas de éxito con Ennis y Kevin Smith/Bendis respectivamente, pero el resto estaba a completa disposición para que se hiciera lo que fuera con ellos. Y eso hizo Chuck Dixon.

Dixon tenía muy buenas intenciones. Quería convertir a este grupo en un reverso urbano y oscuro de Los Vengadores: personajes unidos por las circunstancias del destino que se unen para combatir al mal, aunque no se soporten ni se lleven bien ni, fundamentalmente, quieran hacerlo. Es un grupo tan disfuncional que, por no tener, no tiene ni un nombre (el título de la serie hace referencia a la línea editorial que los enmarcaba y poco más). Sin embargo, las buenas intenciones de Dixon no llegaron a cuajar y su causa creo que está en el mismo germen de la serie.

Chuck Dixon, que confesó que los primeros números de los Vengadores le impactaron en gran medida cuando era un crío, lleva a cabo su particular homenaje a esa etapa en esta serie. Una serie de asesinatos de mafiosos rusos lleva a Punisher a contactar con Daredevil (ya que ambos son amiguísimos y sólo se odian un poquito y tal), que recurre a la Viuda Negra para que le ayude a investigar. Natasha, a su vez, se ha encontrado con Puñal en una Iglesia a la que la atea ex espía ha ido a rezar. Puñal busca a Capa, que está perdido y descontrolado. Por su parte, Shang Chi trata de proteger a su “prima” de unos mafiosos cuando, sin previo aviso, es secuestrada por unos extraños seres. Total, que al final resulta que todo es culpa del troll Ulik de Asgard, que quiere el Cuerno de Ragnahorn, que le permitirá conquistar todos los mundos y que está en posesión de un mafioso. Para evitar que el cuerno caiga en su poder, Punisher y Daredevil, por un lado, y la Viuda Negra, Puñal y Shang Chi, por otro, lucharán contra Ulik y sus tropas. A partir de aquí, el grupo permanecerá unido sólo por una causa: atrapar al Punisher, tal y como Los Vengadores persiguieron de vez en cuando a Hulk en sus primeros tiempos. Un sin fin de incoherencias, vamos.

Punisher, antihéroe y solitario por excelencia, pasa a ser el nexo del grupo, que en su persecución del Castigador tendrá que enfrentarse a otros enemigos que Dixon rescata del limbo, como Zaran, maestro de Armas, que sirve al padre de Shang Chi, cuya cara queda en sombras y no se le nombra porque Marvel ya no tiene los derechos sobre Fu Manchú y, en el fondo, lo mismo da. Además, y mientras Capa sigue descontrolado y atacando a todo tipo de personas, los Marvel Knights participará en uno de los crossovers más inconsistentes de Marvel: Maximum Security. En este crossover, las grandes mentes pensantes de las distintas razas espaciales decidieron convertir a la Tierra en una prisión de máxima seguridad para los criminales extraterrestres y, así, mantener a los entrometidos de los superhéroes terráqueos ocupados y que no metieran las narices en sus dominios. Una idea ¡GENIAL!, ¿eh? Pues Punisher se las vería con uno de estos criminales, al que no conseguiría derrotar, pero para eso estaban los 4 Fantásticos, que pasaban por allí y le echaron una mano. Eso sí, ninguno le reconoció. A un criminal buscado como el Punisher… Para compensar, en el cuarto número, Dixon hace que el Caballero Luna se una al grupo porque… porque pasaba por allí. El Caballero Luna usará sus grandes recursos económicos para ofrecerles a sus compañeros una base secreta, vehículos y medios para llevar a cabo sus misiones.

La primera misión del grupo tras la llegada del Caballero Luna será hacer frente a Capa, el compañero de Puñal, que, ahora sí, está totalmente descontrolado y ni siquiera Tandy Bowen puede hacerle entrar en razón. Por ello, tendrán que recurrir al Dr Extraño, que descubre que la amenaza es mayor de lo que creen. En efecto, el interior de la capa de Capa se ha convertido en una réplica de Nueva York poblada por gente malvada y por algunas víctimas inocentes de Capa, que les ha juzgado indignos y los ha enviado allí. Daredevil, Punisher, la Viuda Negra y el Caballero Luna serán algunas de sus víctimas. Para no contar mucho, todo resultará ser culpa del demonio Pesadilla y Puñal derrotará a su compañero y, de paso, le quitará sus poderes y se los quedará para ella. Además, detienen al Punisher (que se escapará en el siguiente episodio).

Y así llegamos a la última saga de la serie, en la que el Caballero Luna recluta a Luke Cage para el grupo a cambio de un sueldo y una dieta para ropa, ya que Luke no parará de quejarse una y otra vez de que su ropa es hecha a medida, le sale cara y, encima, no paran de rompérsela sus contrincantes. A estas alturas, Dixon ya debía de saber que la serie iba a ser cancelada (tanta genialidad junta, era demasiado para soportarlo), así que se centró en cerrar los cabos sueltos. Por un lado, lo de Shang Chi y Fu Manc… y su padre. Por otro lado, lo de los poderes de Capa y Puñal, aunque esto no lo cierra y creo que no se resolvió en ningún lado.

El grupo sin nombre se reúne para atacar a unos mafiosos. Sin embargo, las cosas se les complicarán cuando descubran que otros cuatro villanos de tercera se han aliado: Lápida (enemigo de Spiderman), Bala, Bengala (enemigos de Daredevil) y Big Ben (antiguo enemigo de Luke Cage). Peligrosísimos villanos, wow. Obviamente, ante tanto poder junto, el grupo cae destrozado (como las ropas de Power Man, para disgusto de Luke) y se salvan a última hora gracias a Puñal, que usa inconscientemente los poderes de Capa y quita de en medio a sus enemigos. Inteligentemente, sus compañeros descubren el secreto de Puñal, pero no tendrán tiempo para hacer nada para ayudarla, puesto que inmediatamente son atacados.

Los chicos del grupo reciben la visita de Zaran y una secta ninja a las órdenes del padre de Shang Chi. Las chicas son atacadas por un señuelo dotado de vida de SHIELD con la forma de Nick Furia, lo que les llevará hasta el Heli Transporte, donde todos y cada uno de los agentes de SHIELD han sido sustituidos por sus copias en SDV. Todo resultará ser culpa de un programa informático llamado OILE al que la Viuda Negra le borra sus archivos aprovechando que ella, como buena ex espía rusa, todavía tiene en su mente los datos para hacerlo (¿?). En la base del grupo, Luke Cage (con la ropa más destrozada aún), DD, Shang Chi y el Caballero Luna resisten como pueden a la embestida de los ninjas y Zaran hasta que los derrotan, aunque el padre de Shang Chi se guarda un as en la manga y hace explotar el edificio de Marc Spector tras la derrota de sus tropas. Pocas páginas después, el grupo se desbanda, dejando al Caballero Luna tullido y arruinado (qué buenos compañeros).

En definitiva, una serie con mucha acción sin sentido, con poca coherencia. Un clarísimo “quiero y no puedo” que fue cerrada y vuelva a abrir con otros autores, el director de cine independiente John Figueroa y el dibujante Alberto Ponticelli. Esta segunda etapa, centrada en Punisher, Daredevil y la Viuda Negra, tampoco debió de tener mucho éxito en los USA (apenas he podido encontrar información, salvo que, creo, sólo duró seis números) y en España no salió debido a las malas ventas del volumen anterior. Lo mejor de este primer volumen, además del excelente dibujo de Eduardo Barreto, idóneo para la serie y para cualquiera de sus personajes (salvo, creo, Capa y Puñal), está en el tratamiento que Dixon hace del Punisher, no obstante, había escrito una etapa bastante importante del personaje. También hay ideas buenas cuyo desarrollo no me termina de complacer, como el descontrol de Capa, que acaba siendo culpa de un demonio, o la interacción de los personajes, que, a veces, hace que dejen de ser ellos mismos, pese a que Dixon sí logra que los personajes actúen como les vemos hacer en solitario.

Leer Marvel Knights me sirvió, por desgracia, para entender que, a veces, el factor nostalgia no sirve para que algo funcione. En aquellos momentos en que la compré, de verdad quería leer otra vez algo de Capa y Puñal, de la Viuda Negra, del Caballero Luna… pero, la verdad, no era esto.