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El día del Juicio

El día del Juicio
Guión: Alan Moore
Dibujo: Rob Liefeld, Gil Kane y un buen montón más.

Argumento: Riptide, una de las componentes de Youngblood, ha sido asesinada en el cuartel general del grupo. Knightsabre es el principal acusado en un juicio que atraerá la atención de toda la comunidad superheroica del universo Awesome y en el que descubriremos qué grandes secretos esconden los héroes creados por ROB!

Veamos. Antes de empezar a comentar este tomo he de recordar que a mí me gusta ROB! Por si las moscas. Y he de confesar que Youngblood, especialmente Knightsabre y Shaft, son mis personajes favoritos de esa editorial llena de clones baratos de Lobezno, Cable, Batman y demás héroes molones de los 90. Seguí en su momento las 2 series de Youngblood, la miniserie de Badrock, Bloodstrike, New Men, Brigade, Bloodpool, Supreme, Prophet, Glory… Algunos pensarán que son un horror, pero yo, en aquella época, los disfruté mucho y, en lecturas sucesivas, he podido comprobar la ironía que suponen, por sí mismas, estas series como representación de la mediocridad que alimentaba a las grandes editoriales (particularmente Marvel) en los años 90. Algunas de las historias de estas series no eran mucho peores que las podíamos “disfrutar” en otros sitios.

Dejando ya a un lado introducciones y confesiones varias, Alan Moore nos regala en este “Día del Juicio” un interesante análisis del género de los superhéroes. Digamos que podemos hacer dos lecturas de este tomo. O bien nos lo tomamos como una historia más de superhéroes al uso, o bien vemos un poco más allá para entender el mensaje que Moore nos lanza. Si nos quedamos en el primer caso, pues estaremos ante una historia entretenida, llena de momentos interesantes debido a la mezcla de distintos géneros, al desarrollo del juicio de Knightsabre, a cómo se desliga del motivo principal y pasa a buscar el libro de todas las historias y, finalmente, acabar encajando perfectamente en todo lo expuesto durante sus páginas. Con un final y una forma de llevarse a cabo que, salvando las distancias, me recordó a Crisis de Identidad. En el apartado gráfico, tenemos a Rob! haciendo, y soy consciente de lo que voy a decir, un trabajo aceptable. Además, contamos con Gil Kane en algunas páginas y con el talento de Skroce o Ian Churchill. Eso sí, los Skroce y Churchill de 1997, que es de cuando data la obra.

Si decidimos hacer la segunda lectura, podremos disfrutar de la fina crítica que la pluma de Alan Moore realiza del género de los superhéroes. Aprovechando que Liefeld le pidió que hiciera una puesta a punto para su universo editorial, Moore acaba, literalmente, con muchos de los preceptos establecidos hasta ese momento para los héroes de Awesome (o como se llamase por esa época). Página a página, consigue no sólo dotar de mayor interés a los personajes ya conocidos, sino también ir modificando sustancialmente el cosmos de ficción a través de un fantástico recurso que me resultó fascinante: el libro que contiene todas las historias, el libro que, a diferencia del de la Historia Interminable, puede cambiarse a voluntad del lector y, con ello, cambiar un universo. Gracias a este libro y la investigación por saber dónde está podremos descubrir que ha estado ligado siempre a personajes fantásticos y fuera de lo común: Glory, Troll, héroes medievales, cowboys, héroes salvajes, soldados de la II Guerra Mundial, superhéroes más clásicos… La máxima “todo gran poder conlleva una gran responsabilidad” parece transmitirse cada vez que vemos que el libro cambia de manos y le vemos modificar el mundo a semejanza de cada uno de los cambios que ha tenido lugar en la historia del comic-book. El gran poder que tienen los autores para crear universos con personajes, leyes, circunstancias y aventuras diferenciadas (todo lo contrario de lo que hizo Liefeld, por cierto) conlleva la gran responsabilidad de saber adaptarse a los nuevos tiempos, de no estancarse y de no dejar morir un género que, bien explotado, podrá estar con nosotros mucho tiempo. Y Moore bien que lo sabe.

Poco más tengo que decir ya, salvo algo que he averiguado mientras me informaba leyendo por internet algunas opiniones acerca de este tomo. Moore iba a publicar su línea “ABC” (America’s Best Comics) bajo el sello Awesome debido a su colaboración no sólo en esta obra sino en su francamente entretenido Supreme. Debido a los habituales problemas empresariales de la compañía de Liefeld, acabaría en Wildstorm.

Categorías:Cómics
  1. 27 marzo, 2007 a las 5:28 pm

    A mí tambien me recordó Crisis de Identidad a El Día del Juicio. Alan Moore es un grandísimo guionista, y hasta en sus obras menores es espléndido.

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