Las Colinas Tienen Ojos

Remake de un film de Wes Craven de 1977, nos encontramos con, por fin, una buena película de terror en el siglo XXI. Este género, en mi opinión, no pasa por sus mejores momentos en Hollywood y muchas películas recurren al susto fácil o a clichés bastante predecibles, pero con Las colinas tienen ojos pude disfrutar de hora y algo de tensión, miedo y diversión.

Director: Alexandre Aja

Reparto principal: Aaron Standford, Emilie de Raven, Dan Byrd.

Duración: 107 minutos

Año: 2006.

Vas con tu familia en una insoportable excursión en caravana. Vas con tu esposa, tu hija, tus perros, tus suegros, tu cuñado adolescente y tu cuñada veinteañera cachonda. Viajáis a través del desierto de los EEUU. Insoportable calor e insoportable compañía. Un encargado de gasolinera os habla de un atajo. Lo tomáis. Se os pinchan las ruedas y casi os matáis. No funcionan ni los móviles ni ningún tipo de comunicador. Y, además, un grupo de deformes caníbales os quieren para cenar y para desahogarse sexualmente. ¿Genial, eh?

Partiendo de esta premisa, Aja nos ofrece una historia llena de puntos realmente inquietantes, escenas que ponen los pelos de punta, personajes creíbles y un clima en el que se transmite a los espectadores la angustia y el clima claustrofóbico en el que, paradójicamente, se van a mover los protagonistas. Creo que esta idea es la que mejor conseguida está, ya que, pese a que la mayoría de las secuencias tienen lugar en medio del desierto, en todo momento no nos abandona la sensación de que los personajes están atrapados y que no tienen escapatoria alguna, como si se encontrasen en esas mansiones o calles desiertas de otras películas de terror. Se toma su tiempo en presentarnos a los protagonistas y, al mismo tiempo, ir creando en nosotros la sensación de peligro inminente que tarda en llegar, causando mayor tensión aún, y que, cuando llega, no defrauda. Gran escena la del ataque a la caravana, así como la visita a «caníbal town», llena de maniquíes perfectos en esas casas que simulan el estilo de vida americano y que no son más que el reflejo de su fracaso.

¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para salvar tu vida y la de quienes amas? Esto es lo que se explora en Las colinas tienen ojos. A través de su protagonista, Doug Bukowski (interpretado por un sorprendente, para mí, Aaron Standford), vemos cómo la desesperación y el miedo pueden convertirse en ingenio y valentía cuando, tras perder a su esposa y a gran parte de su familia a manos de los mutantes, decida ir a rescatar a su hija de las manos de la familia de caníbales. Hasta el ataque a la caravana, Doug no es más que un pijito snob que se convierte entonces en una especie de rambo urbano que saca todo su arsenal de mala leche para recuperar a su hija. Lo mismo ocurre con los hermanos Carter supervivientes, que desvelan que fueron grandes seguidores de MacGyver y convierten su caravana y todo el espacio alrededor de ella en una trampa mortal para los mineros mutantes. A Emilie de Ravin ya la podrían aprovechar más en las escenas de acción en Perdidos, por cierto…

Sin duda, Las colinas tienen ojos destaca entre todo el maremagnum de remakes absurdos que hemos tenido que soportar en los últimos tiempos (como el infumable La Niebla, donde encontramos a otra perdida y a un superhéroe adolescente, como en esta ocasión), y lo hace sin recurrir a algunos tópicos habituales, como el abuso de la música o los gritos.

Altamente recomendable.