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JSA #7: Reino Negro

Cada mes sale a la venta una ingente cantidad de cómics a la venta tanto en Planeta como en Panini. Muchos de esos cómics son totalmente prescindibles, son de esos que te lees una vez y que no vuelves a leer jamás. Otros son cómics que leerás 2 ó 3 veces más. Otros los releerás más veces y, quizá, alguno de ellos pase a engrosar tu lista personal de grandes obras . Poco a poco, la JSA ha conseguido situarse como uno de los más firmes candidatos en mi lista, pero con este tomo se ha consagrado como uno de los mejores cómics de superhéroes que he leído jamás.

Si bien me costó inicialmente cogerle el punto a la serie porque pertenece a una editorial que jamás me ha interesado mucho y es una serie en la que se juega mucho con la continuidad de la DC, la forma en que sus autores entienden la épica propia del cómic me ha encandilado y me ha hecho disfrutar tanto de esta obra como, en otras épocas, disfruté de los Vengadores de Busiek y Pérez, de los X-Men de Claremont, los Alpha Flight de Byrne o tantas obras Marvel en las que las sorpresas, los giros argumentales y la historia-río eran los protagonistas. Personajes carismáticos, seres que (en mi opinión) son más “Marvel” (en el sentido de ser más “normales”) que los grandes y absurdos iconos de DC (con Superman a la cabeza), villanos carismáticos, momentos impactantes, muertes, relaciones personales inesperadas (por lo menos para un lector neófito como yo) son algunas de las cosas que Geoff Johns y David Goyer nos habían ofrecido hasta ahora. Elementos que han acabado por confluir y explotar en la saga Reino Negro.

El séptimo tomo de la JSA de Planeta de Agostini recoge los números 56 al 58 de la edición americana de JSA y los números 23 al 25 USA de Hawkman, uno de los Spin Offs de la serie madre, todos ellos pertenecientes al crossover Reino Negro. Esta historia cierra de manera fulminante algunas subtramas iniciadas hace mucho tiempo, como el paradero de Lyta Hall, el destino de los Hourmen, quién tomará el liderazgo de la JSA, el cambio de bando de Atom Smasher o los planes de Black Adam. Para ello, Johns planea una historia en la que, tomando como punto de partida sucesos tan amargamente parecidos a los del mundo real, Black Adam recluta un grupo de seres superpoderosos (todos ligados de una forma u otra a la JSA) e invade la pequeña nación de Oriente Medio llamada Kahndaq, su lugar de origen y donde descansan los restos de su mujer e hijos. Desarman y vencen a su ejército y ejecutan al dictador al mando para hacerse ellos con el control “por el bien de su pueblo”. Como si cambiar de “dictador” fuera a servir para algo…

Este planteamiento me recordó poderosamente The Authority, donde Apollo, Midnighter, Jack Hawkmoor y compañía han tenido pensamientos similares y, alguna vez, han tomado la iniciativa de actuar por encima de las leyes internacionales, simplemente, porque nadie puede detenerlos. Algo de esto hay en la idea de Black Adam, aunque en este caso sí que hay alguien que puede detenerlos: la JSA, encabezada por un irracional Hawkman, que toma el poder del grupo a la fuerza para encaminarlo hacia Kahndaq.

El enfrentamiento entre ambos grupos, además de estar soberbiamente planteado, desarrollado y finalizado, está plagado de momentos en los que se explora la ambigüedad de las acciones de ambas fuerzas. Por un lado, Black Adam y los suyos están convencidos de estar haciendo lo correcto al liberar al pueblo de Kahndaq de un tirano, pero, a cambio, están tomando el control a la fuerza y, por tanto, convirtiéndose en tiranos. Por su parte, la JSA actúa movida por la defensa de la libertad y por creer que la fuerza no debe ser usada para derrocar gobiernos por la fuerza (entre otras razones más personales, todo sea dicho). Sin embargo, no sólo su actuación pone en peligro muchas vidas, sino que la liberación de Kahndaq les costará quizás más de lo que esperaban.

Otro de los elementos fuertes de esta historia es la exploración de las personalidades de sus personajes. La frialdad aparente de Black Adam en oposición a sus motivos personales para liberar Kahndaq. El descontrol de Hawkman. El reemplazo entre los Hourman, con el destino incierto de uno de ellos. Las dudas de Atom Smasher. La relación entre Eclipso y Némesis. Estos y otros ejemplos nos dan muestra de que Johns no está sólo pensando en plasmar batallas épicas, sino que es plenamente consciente de que tiene entre manos a personajes complejos, que se alejan de los estereotipos de, por ejemplo, The Authority (a los que les costó salir mucho de su estereotipo, todo sea dicho), a quienes esta historia recuerda mucho. La humanidad que desprenden estos personajes hace que te enganches a la trama y que realmente disfrutes de lo que lees, porque sabes que, además de todas las sorpresas que puedas encontrar en las aventuras que viven los personajes, muchas veces la verdadera sorpresa estará en la forma en que éstos reaccionen ante los acontecimientos.

En definitiva, esta serie no debería faltar en ninguna estantería friki.

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Categorías:Cómics
  1. 4 enero, 2007 en 8:42 pm

    Una de las lecturas más apasionantes de las que he disfrutado en los últimos años, a mi me recuerda en esencia a la masacre mutante de claremont, por el ritmo de la narración y la sucesión de acontecimientos.

  2. 4 enero, 2007 en 11:28 pm

    Tengo varios de estos tomos(del 5 en adelante) en proyecto de compra para mañana. Me han encantado los cuatro primeros, y se trata de una de las mejores series para mí de las que he podido leer. Y parece que he leído lo menos bueno 😀

  3. 4 enero, 2007 en 11:50 pm

    uhm…. hombre, por el ritmo y la sucesión de acontecimientos sí que es muy claremontiana.

    Hades, ya verás cuando leas los siguientes tomos!!!!!!!

  4. 5 enero, 2007 en 8:53 am

    Gracias, me habéis picado el gusanillo por esta sere. Por otro lado, pedazo de portada la del nº 58, alucinante.

  5. 5 enero, 2007 en 9:08 am

    me alegro que te hayamos picado el gusanillo jejeje así habrá otro lector más y menos peligro de cancelación jejejejejejeje

    Esta serie tiene muy buenas portdas. Alex Ross, Alan Davis y otros muchos portadistas se han currado auténticas maravillas.

  6. 5 enero, 2007 en 7:15 pm

    No creo que la JSA corra peligro de cancelación. De hecho, creo yo que tiene todas las papeletas a pasar a grapa tras las Crisis. Pero bueno.

    Un saludito.

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