Peter Pan: La gran aventura

Anoche, todavía maravillado por la visión de Descubriendo Nunca Jamás, decidí ver una película que tengo por aquí desde hace como dos meses y a la que no había prestado mucha atención no sé muy bien por qué: Peter Pan: La gran aventura.

Esta película me ha fascinado. La esencia de Peter Pan está en la película. El niño que no quería crecer, el niño perdido que vela para que todos los demás niños siempre sean niños. Simboliza la inocencia que los otros deben seguir teniendo, pero que él parece haber perdido o, al menos, eso es lo que me ha transmitido en esta versión. Quizás sea el actor que hace de Peter (un Peter muy adolescente, diría yo) el que transmite ese “yo sé más que todos los demás” que me ha parecido un poco extraño. Quizás sea que yo siempre he concebido en mi mente a Peter Pan como la quintaesencia del niño, el niño por excelencia: travieso, vivo, impaciente e inocente y Barrie no lo hizo así y le dio ese halo de, casi, prepotencia que he notado en esta película. No lo sé.

Pero, aun así, esta película me parece fantástica. No sólo por el escenario, los efectos especiales, la épica, las actuaciones de todos los actores, los guiños a Disney (la música recuerda a la famosa BSO de Disney), los guiños dentro de la propia película (Garfio y el padre de los Darling los interpreta el mismo actor…). Los niños perdidos se han ganado un hueco en mi memoria. Nana también. La historia me ha encantado.

Sin embargo, hay una cosa que sí que me ha llamado la atención y no de una forma demasiado positiva. Durante toda la película noté cierto erotismo que no me esperaba encontrar. No sé si fue mi “mirada sucia” (que dirían en Los Serrano XD) o si, de verdad, lo hay. Es decir, Peter Pan parece estar toda la película debatiéndose entre ser él para siempre en Nunca Jamás o en “intimar” (por no decir un sinónimo que empieza por f y acaba por ollar ^__^) con Wendy. Y ella casi que tres cuartos de lo mismo. Vamos, que es un amor muy “físico” y no tan “infantil” como me esperaba. Bueno, supongo que, como hace tanto que me leí el libro (y ya no lo tengo) pues a lo mejor me quedé con la visión “limpia” y no con la verdadera…

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