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El Pianista, de Roman Polansky.

Anoche pude por fin encontrar el tiempo suficiente para ver esta maravilla de película. Mi tía Emilia me la dejó más o menos en navidad, pero, curiosamente, en versión original, por lo que luego tuve que adquirir los subtítulos y, posteriormente, un programa para poder ponerle los subtítulos, jejeje. Pues eso, que después de esta pedazo de odisea, anoche la vi. Y me quedé sin palabras.

Cuando estudias historia, o lees y te informas por tu cuenta, las muertes, las guerras y los asesinatos están completamente alejados de ti. No son más que datos, cifras, números en un papel. Sin embargo, todas esas guerras fueron, como lo son las guerras actuales, horrorosas, con víctimas inocentes y con actos de una crueldad que aún hoy siguen poniendo los pelos de punta. Esto es especialmente llamativo en el caso de la Segunda Guerra Mundial. El gobierno nazi exterminó a millones de judíos, simplemente, por ser judíos. Esta película refleja, desde el punto de vista judío, la situación de Varsovia tras la ocupación alemana y hasta su liberación. Algo más de 6 años en los que la vida de la ciudad cambió totalmente al mismo tiempo que la vida de más de medio millón de habitantes judíos era, primero, destrozada y, luego, aniquilada.

La historia comienza con una esperanza: la familia del protagonista (interpretado magníficamente por Adrien Brodi) brinda por la entrada de Inglaterra y Francia en la guerra contra Alemania. A partir de este momento, esa esperanza se va debilitando por momentos, ya que somos testigos del continuo proceso de humillación al que son sometidos los judíos: primero se les establece un máximo de dinero, luego se les obliga a llevar un brazalete que les señala como judíos, se les prohíbe ir por la acera, se les obliga a vivir en el ghetto judío y a abandonar su hogar, empiezan a ser asesinados por las SS, pasan hambre, frío, hasta que, finalmente, son conducidos a los campos de concentración de los que muy pocos volverán. A lo largo de esta primera parte de la película, vamos percibiendo la desesperación de los judíos y, también, de algunos intentos de rebelión que no llegan a nada. Deja un sabor amargo que aumentará aún más

El pianista consigue librarse de los campos de concentración gracias a la ayuda de un conocido en la policía militar y, desde ese momento, dedicará todos sus esfuerzos en conseguir su libertad. En esta parte de la película, en la que el protagonista no sólo lucha por conservar la vida, sino también la cordura, la esperanza con la que se iniciaba la película desaparece gradualmente. La ciudad, completamente destruida, se convierte en una trampa de la que nadie puede salir vivo por sus propios medios. Lo más impactante es la lucha del protagonista por mantenerse cuerdo y su método para conseguirlo: la música. Se pasa meses en una habitación con un piano que no puede tocar sino mentalmente y logra reprimir sus ansias para conservar la vida. Paradójicamente, será un piano olvidado el que contribuya a salvarle la vida también.

La película tiene muchos efectos sobre el espectador. Te hace pensar acerca de hasta dónde puede llegar el hombre, capaz de matar a otros por la religión, capaz de sobrevivir a lo peor aferrándose a una esperanza, capaz de salir adelante cuando ya no te queda nada. Hace que te cuestiones hasta dónde llegarías tú.

Categorías:Cine
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